Abucheos

Hay movilizaciones sociales con las que no estoy de acuerdo. Una de ellas tiene que ver con los abucheos, aunque voy a matizar a continuación en qué situaciones y circunstancias.

Llevamos desde el martes viendo en los medios de comunicación los abucheos acontecidos durante la ceremonia militar del 12 de octubre. No comparto con los alborotadores el momento escogido, puesto que si tan patriotas dicen ser, no creo que aquella mañana fuera el mejor momento para pedirle al presidente del Gobierno que dimitiera (no era un acto en honor a Zapatero sino al Estado).

¿Cómo puede un ciudadano expresar su malestar con un político? Para empezar, creo que en el sueldo de todos los políticos está incluido que unos les hagan la pelota y otros que les llamen de todo. Eso para ellos no es ninguna novedad, y el propio presidente del Gobierno, al ser preguntado el miércoles en el Congreso, dio a entender el mensaje que os digo. Ahora bien, no quien más grita tiene razón.

En lo que estoy radicalmente en contra son con los infiltrados a un acto. Estoy pensando en la conferencia que Aznar dio en la Universidad de Oviedo en febrero de este año. No comparto ni simpatizo con este señor pero yo nunca hubiese ido a interrumpir su charla. Si es un criminal, un asesino o un genocida lo tendrán que decidir los tribunales. Hasta la fecha el señor Aznar no ha sido condenado por ningún juez, y como cualquier otro ciudadano tiene derecho a ir a una Universidad pública a hablar aunque sea para decir barbaridades (como hizo aquel día). El gesto célebre que le dedicó a los estudiantes al marcharse dejó patente que este señor fomenta el odio y el enfrentamiento, pero si os digo la verdad, me parecieron peor sus palabras que su corte de manga. Sin embargo, cogió más importancia periodística su gesto obsceno.

A lo que no hay derecho son a las interrupciones. Las protestas son totalmente legítimas a la entrada al recinto únicamente. Lo que pasa es que me parece que al final los alborotadores lo que buscan es ganar importancia mediática, y saben que a los periodistas les gusta el conflicto y la tensión por temas de audiencia. Es decir, si los mismos alborotadores contra Zapatero en vez de ir a gritar en la plaza de Lima hubiesen convocado una manifestación a la misma hora que el desfile, ¿alguien hubiese sabido de sus protestas? Si el grupo que protestaba contra Aznar no hubiese metido infiltrados a su conferencia, ¿alguien habría hablado de ellos?

Mi respuesta es que no. Así que la única justificación que le encuentro a los abucheos tiene que ver con salir en los medios de comunicación.

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