Los partidos legales… que deberíamos pensar qué hacer con ellos

Ya hemos escuchado desde que conocimos el resultado electoral del domingo toda clase de análisis, aunque he echado en falta uno que me parece importante y preocupante: Plataforma per Catalunya es la primera formación política de las que no han logrado entrar en el Parlament (pulsa aquí para ver los resultados). En concreto, han obtenido 75.321 votos (durante los primeros momentos del escrutinio llegaron a tener tres diputados).

Me parece una barbaridad el apoyo popular que ha recibido esta formación claramente xenófoba. Eso sí, también hay que decir sus votos representan el 2,42% (afortudamente, muy poco) del electorado, pero ahí está la incertidumbre de ver si estos partidos cada vez van a contar con más seguimiento (como está empezando a ocurrir en otras partes de Europa) o por el contrario terminarán desapareciendo (que sería lo deseable, aunque desde mi punto de vista en España gran parte de ese electorado es del PP).

Yo en su día no apoyé la ley de partidos. Me parecía que lo único que se buscaba era privar a una organización política el presentarse a las elecciones vascas (y todavía sigue así la cosa con Batasuna y con todos los partidos adláteres que fueron saliendo para intentar esquivar la normativa electoral). Sin embargo y acogiéndonos a la ley, no he oído nunca que alguien haya pedido la ilegalización de partidos que promueven la violencia, la xenofobia y otras conductas fuera del respeto democrático. Y creo que los hay (y bastantes).

Es cierto que no cuentan con interés mediático, puesto que por lo general los dos principales partidos de cada disputa electoral son los que acaban centrando los contenidos en los medios de comunicación, así que ni siquiera hay sitio para el resto de partidos con representación (aunque sea minoritaria) en las instituciones. Y así es que el único caso en que vemos que un partido (sin estar presente en ningún sitio por estar ilegalizado) consigue atraer la atención de periodistas y políticos es el de Batasuna.

Yo respeto, y creo que se debe hacer así, el derecho de cualquier ciudadano a presentarse a unos comicios cuales sean sus ideas. Me parece más limpio que la propia ciudadanía limpie (si se me permite la redundancia) del panorama político a formaciones que no promueven precisamente los valores que tantos años en la historia nos ha costado conseguir. Por eso sigo teniendo mi recelo a la ley de partidos, aunque parece que ha logrado (para suerte de todos) algunos de los fines que pretendían sus defensores. Lo que no puede ser es que no haya ningún control para algunos y toda la atención para otros. Por eso no entiendo cómo Plataforma per Catalunya pueda tener cabida en nuestro actual marco jurídico.

Todos somos iguales ante la ley, así que debería de plantearse de nuevo qué hay que hacer con algunos partidos legales poco democráticos.

PD: Os dejo un post interesante de una española que está en Alemania.

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4 responses to this post.

  1. Posted by M1Q3 on 01/12/2010 at 1:11

    No sé si estaría un poco al margen del tema de este post, pero la Ley de Partidos me parece absolutamente vergonzosa, donde un voto no representa un ciudadano y es variable según donde residas y a que partido votes. Por desgracia ningún gobierno movió un dedo arreglarlo y tampoco parece que se vaya a hacer (un partido nacionalista no daría su brazo a torcer).

    ¡Un abrazo!

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    • ¡Hola campeón!

      Yo en la Facultad tuve un profesor que nos dejó bien claro que no hay un sistema electoral más justo que otro.

      El que tenemos en España permite la existencia de más partidos en el Parlamento, cosa que veo muy positiva. Quienes defienden el voto mayoritario deberían saber que lo más normal sería que elección tras elección saldrían dos partidos o como mucho tres.

      Tu voto claro que vale, lo que no vale es si te quedas en casa.

      Un saludo,

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  2. Posted by Arethos on 02/12/2010 at 17:08

    Estimado bitacorero:
    Es interesante el tema que planteas en esta ocasión, pero creo que caes en algunas contradicciones. Partiré de mi visión acerca de la ley de partidos:
    Yo estoy radicalmente en contra de la Ley de partidos. Creo que precisamente la esencia y el concepto de la democracia es que todos los ciudadanos tenemos el derecho de decidir qué tipo de gobierno queremos. Debido a que la democracia en este país está construida a partir de una monarquía parlamentaria y que se trata de un sistema representativo, la única forma de decidir quién queremos que nos represente, es la de los partidos políticos. Por tanto, impedir que un grupo de personas se constituyan en partido político y así poder ver el alcance de sus propuestas me parece ir contra la esencia de la democracia. Y sí, claro que tiene todo el derecho del mundo a presentarse un partido xenófobo, machista, stalinista o hitleriano. Limitar las ideas y opciones políticas a los ciudadanos es ir en contra del concepto mismo de la democracia. Por tanto, si una mayoría de los españoles decide votar a un partido que apoya expulsar a todos los extranjeros de España no veo razón por la que no deba llevarse a cabo esa propuesta política. En definitiva, las sociedades no son más que un conjunto de individuos que se normalizan para poder convivir. Si en la sociedad española las normas que la mayoría de los ciudadanos deciden son esas, pues democraticamente no queda más remedio que acatarlas. Es más, debería darse la oportunidad de presentarse a partidos políticos que propongan otro sistema de gobierno no democrático. A lo mejor resulta que la democracia tampoco es la panacea de los sistemas políticos. Si la propia democracia no permite otros sistemas políticos, la democracia deja de ser democracia por el principium tertium exclusum.
    ¿Qué razón tan poderosa habría para no permitir algo así?. Lo único que se me ocurre es anteponer el que en principio parece el acuerdo básico entre ciudadanos, que es el de los derechos humanos, pero dicha declaración tampoco puede considerarse con un bien supremo, puesto que ni siquiera los humanos nos ponemos de acuerdo en si existen valores supremos e irrenuncibles. Por lo tanto, si no nos ponemos de acuerdo ni siquiera en esto, ¿quiénes somos nosotros para prohibirle a alguien que busque apoyos para un proyecto político u otro?.

    Responder

    • Coincido contigo, yo creo que cada uno debe votar lo que piense oportuno. Sólo hice una referencia al poco análisis que se ha hecho de las elecciones catalanas en cuanto a que un partido xenófobo haya conseguido (a mi juicio) un importante apoyo electoral.

      Un saludo

      Responder

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