Otra oportunidad perdida

Los dos temas más debatidos en estas últimas horas tienen que ver con el atentado en EEUU contra la congresista demócrata Gabrielle Griffords y el comunicado de ETA difundido ayer a través del diario Gara. Lo primero que quiero hacer es expresar mi condena por lo ocurrido en Ticson y mi esperanza de que de una vez por todas este año terminemos con el terrorismo en nuestro país.

En cualquier caso, ambos temas han puesto en evidencia que se ha vuelto a perder una oportunidad por cambiar las cosas.

En el caso de los Estados Unidos, no he oído ni una sola propuesta que cuestione que la población pueda adquirir un arma (supuestamente se acepta por una cuestión de defensa personal) ni tampoco que el acusado del crimen se enfrente a la pena capital en un país que da lecciones a los demás de democracia. Es más, he podido leer que la propia Giffords es una defensora de la tenencia de armas como una “tradición de Arizona” (y ha rechazado en varias ocasiones limitar la Segunda Enmienda). Ha sido otra oportunidad perdida para que los propios norteamericanos se cuestionasen su propias penurias. No lo han hecho y seguirá todo igual. Una pena, la verdad.

Por su parte, ETA ha vuelto a las mismas. Muchos textos que leí coincidían en que tanto el comunicado de ayer como el anterior en el que habían declarado un alto al fuego era casi idéntico. La banda terrorista ha vuelto a perder otra oportunidad de abandonar definitivamente y para siempre las armas. Una pena también (y más porque nos pilla de cerca este asunto), pero ellos deberían ver que si no paran ya, seguirán las detenciones como las que ha habido en el día de hoy y Batasuna no se podrá presentar a las elecciones de mayo.

Está claro que nada cambia de un día para otro. Ahora mismo estoy escuchando en ‘Hora 25’ (Cadena SER) que en Haití sigue todo igual (o peor) que hace un año. ¿Cómo es posible que en 365 días no haya cambiado nada? ¿Por qué se ha perdido una vez más la oportunidad de ayudar a un pueblo necesitado a que se recupere?

Quizás si lo centramos en nosotros mismos, veremos que a lo largo de nuestra vida hemos dejado pasar oportunidades (y luego nos hemos arrepentido). Eso es lo que pasa: si el cartero nunca llama dos veces, la oportunidad tampoco (o por lo general, no lo hace).

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2 responses to this post.

  1. Posted by Arethos on 12/01/2011 at 11:36

    Buenas:
    Como planteaba en el artículo anterior, yo soy bastante reticente a las leyes de carácter prohibitivo, sobretodo cuando estas leyes son de carácter preventivo.
    En el caso particular de EEUU entiendo que el hecho de tener un arma no significa que vayas a matar a nadie. Un arma puede utilizarse como mero elemento decorativo, para realizar prácticas de tiro por diversión o deporte o incluso para sentir una cierta sensación de seguridad.
    Estoy de acuerdo en que si se restringe la tenencia de armas descenderá la posibilidad de usarlas con fines homicidas, pero qué quieres que te diga: conseguir un arma en el mercado negro es la cosa más fácil del mundo, así que el que quiera matar a alguien, lo tendrá más complicado, pero no mucho más difícil.
    Prohibiendo, además, estamos poniendo muy en entredicho la educación y los valores de los ciudadanos para los que se legisla, introduciendo un término que le encanta al actual gobierno, y es el del carácter preventivo (valga como ejemplo el manteminiento del estado de alarma).
    Hace unos días, hablando de la Ley Sinde, me recomendaste un artículo en el cuál se utilizaba la siguiente expresión: “Es como si se dijera que todo comprador de un cuchillo de cocina debe pasar una semana en la cárcel, pues algunos usan los cuchillos para acuchillar al vecino y la policía no siempre puede encontrar a los culpables”
    Algo parecido por tanto, podemos plantear respecto a las armas. El hecho de que alguien tenga un arma en su casa no significa que vaya a matar a nadie, pero el hecho de prohibir las armas significa que ese individuo no podrá disfrutar de las posibilidades que le ofrece un arma más allá de usarla para matar a alguien.

    En definitiva, lo de siempre. Se nos llena la boca con libertades, derechos sociales, avances… y luego nos encanta prohibir y que nos prohiban.

    Un saludo.

    Responder

    • ¡Hola Arethos!

      Sabrás que las comparaciones son siempre odiosas, y no me parece que el ejemplo que te puse del cuchillo lo podamos aplicar con las armas. Los cuchillos tienen una finalidad que es cortar cosas aunque haya gente que los utilice para amenazar o para apuñalar a alguien, mientras que las pistolas dudo mucho que sirvan para decorar (y si hay alguien que lo hace me parece que tiene poco gusto xD) sino más bien para una única función.

      Yo defiendo las leyes puesto que las necesitamos. Ellas nos protegen aunque efectivamente se dan casos en los que parece que sistemáticamente pasamos de cumplirlas, pero si no estuvieran me imagino que la vida diaria sería un caos.

      Claro que hay que regular cosas porque no vale decir que todo el mundo es libre de hacer lo que quiera. No, no es eso.

      Con el tema del tabacoo, yo lo que planteaba es que se ha prohibido consumir una droga (legal) en espacios cerrados. Mi postura es que los que sean de carácter privado debería decidir el dueño qué hacer, y no que tenga que venir el Estado a sacar el tema de la salud (que es cierto, yo no fumo y me encantaría que nadie fumara porque perjudica a la salud) para prohibirlo en determinados lugares.

      A mí me da la impresión que en Madrid su efecto ha sido muy negativo para los hosteleros. Después iré a dar un paseo. Hoy es uno de esos días en los que deberían estar todos los locales llenos porque juega el Real Madrid y el Atlético. Te diré qué he visto pero durante todos estos días se ha notado que la gente ha dejado de ir a los bares, puesto que seguramente gran parte de la clientela que tenían era de fumadores.

      Pero bueno, volviendo a tu comentario. No creo que sea comparable el tema de las armas con la ley antitabaco. Yo lo que planteaba es que es una pena que en Estados Unidos no haya nadie que piense que tanto la tenencia de armas como la pena de muerte deberían desaparecer. Allí de lo único que se han preocupado son por los muertos y por la congresista (para esas cosas son muy sentimentales ellos). Una pena que hayan perdido otra oportunidad de romper con eso, puesto que si condenan al supuesto asesino a la pena capital, en mi opinión poco homenaje estarán haciendo a las víctimas, puesto que Estados Unidos volverá otra vez al nivel de un verdugo, cosa que me parece incompatible con un país que se las da de dar lecciones de democracia a los demás.

      ¡Un saludo!

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