Elegir los contenidos

En esta vida nos comemos mucho el coco con lo que debemos decir y no, lo que se puede o no publicar, con lo que está permitido hacer y no…. ¿A qué me refiero? Pues que, por ejemplo, un cocinero utiliza unos ingredientes (contenidos gastronómicos) con los que hace pruebas con los sabores que van saliéndole en sus comidas. De sus creaciones saldrán cosas buenas y malas, pero desde luego hay algo que le importa al cocinero por encima de todo: sus platos deben gustar, porque si no nadie irá a comer a su restaurante. Hay cocineros que te ofrecen menús más que aceptables y otros que se las dan de reinventar la gastronomía con pequeñas cantidades de comida. Para unos es alarmante ver que un plato gigantesco en el que hay un alimento minúsculo rodeado de una salsa pueda costar tan caro…. pero si existen este tipo de cosas, es porque hay un consumo detrás. Lo mismo pasa con otros ámbitos como la pintura. Ahora que se ha inaugurado ARCO, hay quien piensa que la mayor parte de las obras expuestas son un timo por el contenido que ofrecen (efectivamente, no tienen nada que ver con el Museo del Prado, por citar un ejemplo).

¿Qué quiero tocar con vosotros en este post? Pues el tema de los contenidos en las televisiones. La razón es que ayer el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, durante un desayuno informativo al que asistieron conocidos míos (gracias a @cristinalvarez pude seguir vía Twitter lo que iba diciendo) volvió a repasar la situación del sector periodístico español. Lo que más ha transcendido en los medios de comunicación fueron las palabras que le dedicó a Paolo Vasile (consejero delegado de Telecinco). Debo decir que comparto la opinión que tiene Urbaneja acerca del panorama de nuestra profesión, pero a la vez entiendo (que no defiendo) la posición de una cadena privada a inclinarse a llenar su parrilla de contenidos considerados despectivamente de basura.

Las televisiones privadas no dejan de ser empresas. Por definición, el fin de la empresa está en lograr beneficios. Telecinco ha explotado durante años un modelo de televisión con el que discrepo, pero la existencia de esos contenidos tienen su razón de ser en la audiencia. Las cadenas revisan todos los días qué minutos han tenido más televidentes para conocer cuáles son los contenidos que les interesan, y por eso lo llevan a la práctica a través de esos programas de corazón (e incluso en los propios informativos). Por tanto, los periodistas nos podremos cabrear con la precariedad de nuestro trabajo y con la apuesta que tienen estas empresas por la telebasura, pero seamos sensatos: si CNN+ hubiera tenido una audiencia más que aceptable, el canal no habría desaparecido. Yo estuve en la concentración contra su cierre para expresar mi apoyo a los compañeros que se han quedado en la calle, pero tampoco creo que podamos ir de víctimas con que un medio de comunicación ha muerto diciendo que era un fantástico canal (entonces, ¿por qué tenía esos raquíticos niveles de audiencia?) ni podemos escandalizarnos por el hecho de que se haya aprovechado su espacio para poner el 24 horas de Gran Hermano.

Por tanto, y en resumen, las empresas periodísticas buscan aumentar la audiencia con la que conseguir publicidad más rentable para sus intereses, y el que pone y quita programas es la audiencia (por eso Operación Triunfo se va a terminar este mismo domingo). Pero lo que se le escapa a Urbaneja y a otras muchas personas es que hasta en los medios que más serios podemos considerar las noticias más leídas no son necesariamente las que más destacan en la home. Mirad El País, El Mundo, ABC…. y decidme si las diez noticias más visitadas coinciden con las que los diarios han colocado como destacadas. Veréis que no, cosa que me lleva a pensar si ciertos medios de comunicación que se creen referentes periodísticos pueden estar orgullosos de su audiencia cuando los contenidos que visitan no son precisamente lo más importante o serio.

Así que, siguiendo un rigor en el discurso, creo que tenemos suficientes canales de televisión para elegir lo que queramos ver. Cuando nací hace 25 años no había esa suerte. Hoy sí. Así que cada uno ponga lo que le dé la gana. Eso sí, ojalá la audiencia exija calidad, porque una televisión en España con buenos contenidos es posible. Sólo falta que alguien se atreva a arriesgar su dinero y apueste por una fórmula en la que figuren los principios deontológicos de la profesión periodística. A ver si con un poco de suerte llega más pronto que tarde.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: