Lo que hemos votado los asturianos

En los procesos electorales, los ciudadanos tenemos la oportunidad de elegir a nuestros representantes (sí, los diputados que se sientan en las asambleas legislativas como es el caso del Parlamento asturiano representan al pueblo, aunque haya algunos que no lo vean así) y para los que pensamos que no todos los políticos son iguales nos cuesta mucho entender las derrotas, aunque por supuesto aceptamos como no puede ser de otra manera la decisión de la mayoría. Así pasó el 22 de mayo, y hoy, casi dos meses después, en la Junta General del Principado de Asturias ha comenzado la sesión de investidura del que será el nuevo presidente del Principado: Francisco Álvarez-Cascos (será proclamado el viernes con los votos de su partido).

Los discursos de investidura sirven para enunciar los compromisos que el candidato de turno quiera llevar a cabo si obtiene la confianza de la cámara. Acabo de repasar el que ha pronunciado hoy Cascos durante dos horas y no he encontrado grandes sorpresas con lo que pensaba que iba a decir. Lo que más me preocupa es lo que hará con la educación y la sanidad, que imagino que tenderá a su deteriodo, porque la derecha nunca apoyó (ni apoyará ahora en crisis) el impulsar los servicios públicos.

Cascos no ha concretado, por ejemplo, dónde piensa recortar del gasto público (¿educación? [el sistema educativo se apoyará en dos ejes vertebradores: la libertad y la autonomía de los centros educativos] ¿sanidad? [esta sanidad pública gratuita y de excelencia solo será posible si se alcanzan las imprescindibles cotas de eficiencia en su gestión]), cómo piensa privatizar la RTPA (¿con Secuoya?) o cómo se pueden aumentar los ingresos sin subir los impuestos (reduciendo el de sucesiones y suprimiendo el céntimo sanitario).

Me parece muy bien que hable de transparencia (sobre todo si se va a cumplir. Entre otras se ha comprometido a que todos los altos cargos del Principado publicarán su declaración de bienes antes y después de su paso por el Gobierno y a que todos los contratos de la Administración serán públicos) y de simplificar los procedimientos administrativos en educación, sanidad y justicia, pero cuando ha comenzado a hablar del paro ha dicho: No podemos obviar, de ninguna manera, que la izquierda ha perpetrado el mayor recorte de derechos sociales de la historia de la democracia española. ¿Acaso cuándo él estuvo en los Gobiernos de Aznar (recordemos que en época de bonanza económica) se dedicaron a subir las pensiones a nuestros mayores o los salarios a los funcionarios? Yo no recuerdo que la derecha se centrase mucho en mejorar el Estado del Bienestar. ¿Sabe Álvarez-Cascos que nunca como ahora hubo más protección social? ¿Qué credibilidad tiene este señor para hablar de su preocupación por la gente?

Por cierto, lamento el cierre de la Embajada de Madrid (y la de Bruselas), puesto que creo que era un excelente escaparate (sobre todo turístico) para Asturias en la capital de España, además de ser un centro de reunión para los asturianos que vivimos aquí. Por encima citó el Salario Social Básico (que supongo que pactará con los sindicatos) y la creación de la Universidad Politécnica de Gijón para homenajear a su preciado Jovellanos, al que nombró en varias ocasiones en su intervención, al igual que a otros más como Melquiades Álvarez.

El momento chorra vino cuando se puso a hablar de las infraestructuras. Al principio de su discurso dejó claro que el FAC no es un partido que busque romper España… pues al señor Cascos habría que decirle que estando en crisis económica y siendo él el primero que dice que hay que reducir gasto público, ¿cómo pretende que las obras que se comprometieron en su día y que tendrían que estar casi terminadas mantengan el mismo ritmo para su finalización? El Ministro de Fomento tuvo que plantear unas prioridades que eran más urgentes que otras, y a Asturias le habrá tocado lo que se pensó que no era prioritario. Es que me parece incongruente defender la unidad nacional por ahí para luego competir con otras autonomías a ver quien tiene más cosas o hace más obras (hay que ser un poco más serios).

Para terminar su discurso dijo que su partido “ni ha optado por la posibilidad de gobernar en minoría, ni ese supuesto democrático produce vértigo”. Me parece increíble que la derecha parlamentaria no se haya puesto de acuerdo para garantizar la estabilidad al Gobierno. Si tanto saben lo que hay que hacer, digo yo que deberían dejar de una vez sus diferencias personales e impulsar las medidas que consideren oportunas, porque la inestabilidad política solamente va a perjudicar a nuestra región.

En fin, que no sé qué pasará con Cascos, pero me aventuro a pensar que no le va a gustar mucho el plan que tiene en Asturias y se presentará a las elecciones generales para intentar ser el apoyo clave del PP de Rajoy en el Congreso (con la esperanza de que si le gana a Rubalcaba no consiga la mayoría absoluta). Reitero que lo que estamos viviendo en el Parlamento asturiano es fruto de lo que hemos votado los asturianos el 22 de mayo. Tendremos al mismo que mientras cazaba mandó al quinto pino a un barco que se hundía lleno de petroleo frente a las costas gallegas o al mismo que prorrogó años y años el peaje del Huerna.

Reitero, es lo que hemos elegido los asturianos. Tenemos lo que nos merecemos.

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