Siguen fallando las formas

Nuevamente, y ya van con esta entrada cuatro artículos (los anteriores son Generación Perdida, Manifiéstate, pero si no votas, ¿de qué te quejas? y Acosar al político y cercar las instituciones democráticas) quiero distanciarme del movimiento 15M. Tal y como dije en estos textos que os he enlazado por si queréis consultarlos, yo no critico que la gente se reúna, se queje de lo que considere injusto o que convoque movilizaciones… pero no así como lo están haciendo.

Los indignados son los primeros que exigen a políticos, a los empresarios y a todos los demás que cumplan la ley… pero a mi manera de ver se deslegitiman cuando son los primeros en incumplirla. Algunos ejemplos:

  1. No se puede acampar en una vía pública. No permite la ley acampar a tus anchas en un espacio público que no esté autorizado para ello (se puede en un camping pero no en una calle, plaza, parque…). Efectivamente se permite que la hostelería utilice espacio público para colocar una terraza, pero ojo,  el ayuntamiento de turno cobra por la utilización de ese espacio. Con esto lo que quiero decir es que el punto de información que se instaló en la Puerta del Sol no era legal (carecía de autorización administrativa y su permanencia era una clara desventaja para todos aquellos que pagan al Ayuntamiento de Madrid una tasa por utilizar espacio público).
  2. Las manifestaciones deben autorizarlas las Delegaciones del Gobierno de cada comunidad autónoma. Todas las que se han sucedido estos últimos días han carecido de tal permiso, provocando injustificables cortes de tráfico por las calles de Madrid.
  3. Los cuerpos y fuerzas del Estado son autoridad. Por supuesto que hay que denunciar los abusos, las faltas de identificación de aquellos agentes que no lleven su placa… pero también hay que obedecer a sus dictados. No sirve levantar los brazos y gritar “estas son nuestras armas” y alegar que el movimiento es estrictamente pacífico. Es cierto que no se ha caracterizado por provocar incidentes graves (en plan rotura de lunas de comercios, quemas de coches, peleas con policías…) pero el actuar a sus anchas sin que la Policía se atreva a cargar por miedo a dar mala imagen ha llevado a los indignados a permitirles que hicieran lo que quisieran mientras no entraran por la Puerta del Sol.
  4. Continúan desprestigiando a la política. Para mí, es la única vía legítima de participación, de crítica, de pensamiento… creo que la política es el instrumento más preciado que tenemos las sociedades libres para gobernarnos a nosotros mismos. No apoyo el modelo asambleario y sigo apostando por la democracia representativa (a mí sí me representan los políticos, incluso aquellos con los que no concuerdo). Y sí, vivimos en una democracia. ¿Mejorable? Por supuesto, pero por suerte (y pocos países en el mundo lo pueden decir) vivimos en un magnífico país.

Por tanto, me parece que al movimiento 15M le siguen fallando las formas. Podemos discutir si sus propuestas son buenas o malas (yo creo que muchas de ellas están muy bien y habría que incluirlas en la agenda política), pero sus maneras de actuar me distanciaron de esta corriente desde el primer día.

También quiero dejar claro que no apoyo la decisión de la Delegación del Gobierno en Madrid de prohibir el paso por la Puerta del Sol. Creo que la Policía lo que tiene que hacer es evitar las acampadas, pero en ningún caso el tránsito de personas por esta plaza madrileña. Además, este lugar siempre ha sido el epicentro de movilizaciones de diversa índole y no comprendo la decisión adoptada de estos últimos días.

A su vez, me gustaría criticar el tratamiento informativo de todos los medios de comunicación. Creo que a nivel de empresas no ha interesado dar mucha cancha a este grupo de indignados. No lo comprendo, porque me guste o no, son la noticia más importante después de todos los problemas que hemos tenido esta semana con la economía. Es verdad que los periodistas que tienen Twitter han informado a nivel personal, pero luego sus medios han renunciado a dar cobertura al 15M. Por ejemplo, me parece triste que las televisiones no hayan ejercido una mejor cobertura de todo lo que está ocurriendo y las radios rellenen sus tertulias sin hablar apenas del 15M.

Aquí todo el mundo ha hecho las cosas mal. Ni apoyo las formas de los indignados, ni entiendo la decisión de la Delegación del Gobierno de Madrid de permitir primero las acampadas para después cerrar plazas ni comprendo el boicot informativo de la mayoría de los medios de comunicación a los indignados. Muy mal todos.

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5 responses to this post.

  1. Me parecen muy interesantes tus comentarios sobre el movimiento 15M y son razonables, pero me gustaría saber tu opinión sobre la manipulación de los estados por parte de los “mercados” (que nadie sabe quiénes o quñe son y que tienen a todos los estados modernos contra la pared). ¿Y qué puede hacer desde tu punto de vista el ciudadano de a pie para luchar contra eso? O, al menos, para demostrar su desconcierto, su descontento y su voluntad de que su gobierno, que le representa, haga algo al respecto, se defienda y no se deje llevar por corrientes económicas que no representan a nadie, salvo a los que tienen el dinero.
    El ideal de lucha sería el islandés, pero nos llevan mucha ventaja democrática y socialmente hablando.
    Un saludo.

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    • ¡Hola Calamar!

      Planteas una pregunta muy interesante, porque como bien dices el “mercado” no es una persona o una empresa en concreto, sino que es la suma de las transacciones económicas que todos hacemos, incluso los que integran el movimiento de los indignados (por ejemplo, todos van vestidos. ¿A qué precio compraron esas vestimentas y qué coste le supuso a esas marcas fabricar esos productos? ¿Cuál es el beneficio que se llevan las marcas? ¿Por qué nadie mira en las etiquetas la procedencia de esas prendas? Hay una cosa clara: son menos caras porque la mano de obra es más barata, y se sabe que hay multinacionales que se van a países en desarrollo o tercermundistas [donde no hay legislación laboral ni apenas impuestos que pagar] para después vender en el primer mundo sus productos a un precio infinitamente superior al coste de producción. La publicidad se encarga a posteriori de meternos por los ojos esos productos y todos acabamos cayendo en el anzuelo, y al personaje famoso que utilizan en el anuncio le pagan por unas horas de grabación lo que en la vida podrán ganar todos los que han fabricado esos productos trabajando infinitas horas).

      Es difícil como ciudadano adoptar una medida útil para cambiar el sistema, al igual que los políticos tampoco pueden legislar contra la economía de libre mercado porque uno no puede aislarse del mundo y desarrollar las medidas económicas que le dé la gana.

      En España se pone mucho el ejemplo de Islandia, pero a mí me parece incorrecto compararnos con ellos por dos motivos principales: en primer lugar, la diferencia de población de ambos países es enorme (330.000 frente a 46.000.000 habitantes); en segundo lugar, España ha cedido su soberanía financiera a la UE, y quien rige la política económica no es nuestro Gobierno nacional. Por tanto, nosotros no podemos por nuestra cuenta tomar decisiones, y a veces poner de acuerdo a 27 países que cada uno sigue poniendo sus intereses por encima del bien común europeo resulta casi imposible. Así es que a mi entender los rescates a Grecia, Irlanda y Portugal son fruto más bien de salvar a nuestra moneda más que en ayudar a esos tres países (porque si no se hubieran producido esos rescates, las consecuencias para la UE hubiesen sido todavía más nefastas).

      Lo que más lamento de esta crisis es que cuando se produjeron aquellas reuniones de líderes mundiales que iban a refundar el capitalismo se pensaba (supuestamente) en no volver a cometer los errores del pasado… pero aquí parece que manda el dinero por encima de cualquier otra cosa y mientras exista la globalización no hay nada que hacer. Y la culpa es de todos nosotros, absolutamente de todos.

      También se me olvidó comentar en el artículo que otra cosa que no me gusta de los indignados es que parece que la culpa la tienen solamente los demás pero que la gente común es presa de las pifias de políticos y banqueros. Hasta donde sé, no sabía que tanto políticos como banqueros son los que decidían que te metieras en una hipoteca que sabías que no ibas a poder pagar ni que además de una casa te podías comprar con ese crédito inmobiliario un coche o pagar otra cosa que no fuera una vivienda. De verdad que no me había dado cuenta de que ellos son los culpables de que mucha gente viviera por encima de sus posibilidades… en fin, lógicamente esto último lo digo desde la ironía.

      ¡Muchas gracias por tu comentario y por haber visitado mi blog! Espero que te haya gustado mi respuesta 😉

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      • Hola de nuevo:
        Desde luego que la culpa es de todos. Sólo que en cierto ámbito de decisiones las voces de unos pesan más que las de otros.

        Cada uno debería estar atento a su responsabilidad como ciudadano y como ser humano respecto al sistema en el que vive y al planeta. En todo esto estamos de acuerdo. Lógicamente.

        Pero también es cierto que la gente hace unos años se hacía con créditos hipotecarios baratos y al tun tun (inconscientemente, cierto es) porque el precio del dinero (que lo marca el Banco Central Europeo, es decir, lo mismos que nos gobiernan) interesaba que estuviera bajo para fomentar el consumo al máximo (pasándose de rosca como se ha demostrado). Con un consumo disparado todos podemos permitirnos “la fiesta” eludiendo nuestra responsabilidad para con el futuro, el nuestro y el del sistema… Creo que ahí la responsabilidad de una familia media pidiendo un crédito que no podrá pagar está por debajo de la responsabilidad del BCE que pone tasas de interés muy bajas sin pensar (o pensando tarde) que la gente puede que se arriesgue demasiado y tenga problemas en el futuro.

        ¿Es responsabilidad de nuestros gobernantes velar por nuestra inconsciencia? Pues supongo que sí… Lo que pasa es que tiene que matarse un niño en un acantilado para que pongan vallas. Siempre ha sido así, no aprendemos. No nos enseñan a ser responsables y conscientes de nuestros actos más nimios, cómo iban a hacerlo de los actos más serios y que, además, llenan los bolsillos de otros. La educación, la base de todo, descuidada en este y en otros países. Quizás ahí los islandeses también nos saquen ventaja.

        Es cierto que todos estamos en el mercado pero, al igual que te decía antes con las responsabilidades, también hay diferentes escalas dentro del mercado y unas con más responsabilidades que otras. Yo puedo elegir lo que compro, evidentemente. Pero no puedo elegir la deuda de qué país comprará mi estado (si es que puede permitírselo), así como no podré elegir a quién ofrecerle la deuda de mi propio sistema (si necesita dinero prestado).
        Son escalas diferentes, obviamente. Yo te hablaba de esta segunda, frente a la que, como simples viandantes, tenemos poco que hacer.

        Y después de toda esta perorata, sólo decirte que a mi me parece bien que la gente se queje de cosas que no son justas. Siempre con la máxima de no molestar al prójimo o, si puede ser, beneficiarle.

        Pero claro, en un país como este con 46 millones voluntades divergentes es complicado.

        Creo que la mayor diferencia con Islandia no es ni la población ni la soberanía sobre sus finanzas (de hecho decidieron quitarse de encima la deuda que tenían con entidades de otros países, lo cual también era una dependencia financiera) sino más bien el enfoque social de su sistema, lo que tú venías apuntando del “bien común”, “the common wealth” que los ingleses conocen bien, el caminar todos a una por un objetivo único y claro: avanzar.

        En este país no avanzamos, o lo hacemos poco, porque cada uno tira para un lado (46 millones de lados) y no derribamos todos a una “l’estaca” que decía Lluis Llach.

        Creo que no me equivoco si entreveo ésta como la principal reivindicación del movimiento 15M: la solidaridad. Cuya base está en la educación. Y hasta ahí puedo leer: educación, educación, educación, educación, educación, … Lástima de educación.

        Esa es mi visión, quizás errónea, pero creo que interesante… ¿O no?

        Un saludo y encantado de leerte.
        Álex

        Responder

        • ¡Muy buenas Álex!

          Yo no creo que tengas una visión errónea del asunto del que estamos hablando. Me parece que argumentas y explicas muy bien tu opinión y no dista en lo esencial de lo que yo también pienso.

          Por supuesto que no todo el mundo tiene la misma responsabilidad en esta crisis. Por poner un ejemplo, está claro que un directivo de una empresa va a tener más responsabilidad en los resultados de la compañía que el currito de turno, pero ello no quiere decir que si el que está abajo del todo en el organigrama no se mueve o no trabaja como debería hacerlo está comprobado que va a afectar a su empresa aunque sea mínimamente… lo que pasa que obviamente un error de un directivo es más dañino que el de cinco curritos juntos, pero todos cuentan en el éxito o en el fracaso de la empresa.

          No obstante y en principio, los jefes en las empresas dan órdenes a sus subordinados, pero los políticos o los banqueros no creo que hayan dado órdenes a los ciudadanos a vivir por encima de sus posibilidades. Por eso, y aunque coincido contigo en que hubo una época en la que se creó un ambiente favorable a comprar casas y otras cosas de gran valor (coches), pienso al igual que tú en la necesidad de reforzar la educación con el fin de que aprendamos por una vez a ser ante todo responsables de nuestros actos.

          ¡Gracias por tu comentario Álex! 🙂

          Responder

    • Lo primero, dejo de anidar respuestas que nos estamos quedando sin ancho en la columna para poder leer con comodidad.

      Lo segundo es continuar tu metáfora de la empresa diciéndote que muchas veces (sino todas) las decisiones de los directivos afectan, directa o indirectamente, a los empleados, a todos probablemente. Mientras que una decisión de un empleado de la base del organigrama afectará sólo relativamente, y dependiendo de muchas circunstancias, a los directivos. Por eso muchas veces los “curritos” tienen que tomar decisiones drásticas para afectar más directamente a los altos cargos (y a la empresa por ende; y al bien común por desgracia). He ahí las huelgas, etc.

      El caso es que no creo que esa sea la solución en el caso de una empresa. Si no tienes voz para cambiar una situación dentro de tu puesto de responsabilidad que no te gusta, pues te vas a otra empresa y listo. Yo soy más de hacer eso. Como decía un viejo amigo, al fin y al cabo todos somos empresas unipersonales, vendemos nuestros servicios a un único cliente, si no los aprecia o no los paga bien buscamos otro cliente y fuera.

      Pero en el caso del sistema es más complejo porque es difícil “irse” a otro sistema. Puedes cambiar quizás de país, de “status”, de conexión con la realidad pero, como decías en un comentario anterior, todos estamos dentro y tenemos nuestra parte en el asunto. Cómo salirnos de él, cómo cambiarlo si no nos salimos… Es complicado.

      Entre mis amigos corre la broma de que un día de estos nos iremos, huiremos, “a los mares del sur”, como hicieran Gauguin, Stevenson y otros. Algo interesante hay allí, seguro. Así estaremos lejos de esta realidad abrumadora del primer mundo.

      Lejos sí. Pero no fuera.

      Un saludo de nuevo.
      Álex

      P. S. : Sólo hay una apuesta por hacer en todo el mundo: educación, educación, educación. Humanista, racional, global, sencilla y filosófica a la vez, con valores claros y altos… No es tan complicado. Hay que querer, nada más.
      Si nos atacara mañana un escuadrón de naves alienígenas pretendiendo colonizar el planeta seríamos un enemigo muy débil. Incluso si viniera en son de paz seríamos un “amigo” muy débil. ¿Por qué? Por falta de cohesión cultural global, falta de humanismo, de amplitud de miras planetarias. Y a eso única y exclusivamente se llega a través de la educación. Educación, educación, educación, educación. Todas mis reflexiones, independientemente del punto de partida, llegan siempre a la misma playa. Yo lo tengo claro, pero mi anhelo es que todos lo tuviéramos tan claro.
      Otro saludo.

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