Cuando pensamos que fuera son más demócratas y más civilizados que nosotros

A raíz de la tercera jornada de disturbios en Londres (que menudas imágenes he podido ver esta tarde-noche a través de la BBC), me he puesto a pensar en lo injusto que nos tratamos los propios españoles con algunos temas. Me gustaría saber qué hubiese pasado aquí si de repente estalla una ola de violencia por las calles de Madrid. Estoy seguro que comentarios del tipo “esto sólo pasa en España”, “somos una mierda de país”… hubieran salido de más de una boca.

Pues no. Tenemos cosas buenas y cosas malas, como en todos los sitios. Es verdad que hay a veces alteraciones del orden público en nuestro país (estoy pensando sobre todo en Barcelona [con las victorias del Barça o aquel célebre día en que los diputados del Parlament tuvieron que entrar escoltados por los Mossos y por un helicóptero] y en el País Vasco [aunque se ha reducido hasta casi desaparecer la kale borroka]), pero desde luego no me parece equiparable a lo que estamos viendo ahora en Londres o a lo ocurrido hace años atrás en los suburbios de París.

Siempre pensé y sigo pensando que todo es un tema de educación. Cuando veía esta tarde a chicos (al menos en la apariencia no me pareció ver a ninguna mujer) saltando encima de un coche y sacando a su propietario a empujones y puñetazos para quemarle su vehículo, yo me preguntaba el por qué… y no sé que responder. ¿Qué está fallando en Europa? ¿Qué incita a alguien (y más si es joven) a saquear un local, quemar un coche o decidir matar a gente como el fanático de Noruega? Puedo comprender que por necesidades de hambre se robe en las tiendas (sé que el fin no justifica los medios, pero un ser humano no puede vivir si no come), pero el hacerle bajar a alguien de un coche (con el trabajo que le habrá costado adquirirlo) para quemárselo, ¿qué explicación tiene?

La verdad es que este caso de Londres me ha pillado un poco de sorpresa, y tampoco tengo mucha información sobre las zonas donde más disturbios hay. Es una ciudad en la que he estado dos veces pero a menos que me equivoque, creo que nunca pasé por las zonas más afectadas. Pero si puedo hablar de París. Recuerdo que en la localidad donde daba clases de español no había ni un sólo francés nativo. Todos los niños (que habían nacido en Francia) eran de origen magrebí o del África negra. Aquello parecía una especie de gueto en el sentido de que parecía que a lo único que podían aspirar los habitantes de aquel lugar era a vivir allí para siempre. No sé si será el caso de Londres, pero perdonadme si me equivoco si os digo que en España está más controlado el asunto. No existen (salvo ciertos casos del tipo Lavapiés) chinastown o barrios de alta concentración inmigrante. Y si lo hay, desde luego pienso que no son al nivel de los que pude ver en Francia.

Al final todas estas cosas dividen a las sociedades, y se va creando un caldo de cultivo que en el momento en el que estalla un conflicto social, acaba por sacarse temas de marginación social, nulas expectativas de progresar y de salir del barrio donde naciste… todo por no haber actuado mucho antes en la educación y en la formación de la población.

Europa debe estar en alerta con este tipo de comportamientos que estamos viendo en los últimos años. Por suerte son minoritarios pero hay que trabajar con el fin de erradicarlos definitivamente. Sobre todo hay que dejar bien claro a todo el mundo que con la violencia no se va a ningún sitio, y las únicas reglas válidas de convivencia son las leyes vigentes que tantos años nos han costado en el viejo continente conseguir.

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3 responses to this post.

  1. Buenos días:
    Me vas a perdonar por ser quizás un poco pesado y metomentodo, pero aprecio en este artículo una leve y peligrosa asociación de inmigración y violencia. ¿Inmigración y delincuencia quizás? Sé que me dirás que no es así y quizás no es lo que hayas querido reflejar en el escrito pero se entrevé un poquillo y sólo quería comentarlo.

    Yo he vivido siete años en Lavapiés y, por mi experiencia, no me gustan mucho este tipo de asunciones. Pero vamos, que puede que sea cosa mía nada más.

    En todo caso la asociación más correcta, a mi juicio, sería inmigración / bolsas de pobreza urbanas. Ésta me parece más real. Pero ahí el problema es otro, con otras causas y con muy variadas y complejas posibles consecuencias también.

    Un saludo.
    Álex

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    • ¡Muy buenas Álex!

      Lo primero de todo, te prohíbo que vuelvas a escribir “me vas a perdonar por ser quizás un poco pesado y metomentodo”. Mi blog lo quiero para eso, para compartir ideas. Yo no tengo que tener la razón absoluta. Así que siempre serás bienvenido a participar cuando quieras 🙂

      No he querido en ningún momento vincular la inmigración a la violencia. Siempre digo que en España quienes más delinquen son los españoles, con lo cual si hubiera que echar del país a alguien, tendríamos que ser en primer lugar los “de aquí” y luego si eso el resto. Lo que sí he querido vincular es que los más desfavorecidos (socialmente) en muchos países no se rodean por lo general de gente variada. El ejemplo que puse de Francia (viví en una de las localidades donde más altercados se produjeron) era para explicar que por fortuna en España no tenemos guetos de ese tipo.

      Seguramente haya algún caso de alta concentración inmigrante en alguna ciudad española, pero hasta Lavapiés no es equiparable en nada a estos suburbios de otras ciudades europeas. Tengo una tía que vive allí y visito el barrio todas las semanas, y ves a gente tanto española como de fuera sin ningún problema. Además, Lavapiés lo podemos considerar como parte del centro de Madrid, así que no tiene ninguna similitud con otros lugares. Lo más bonito es ver no tanto el mestizaje cultural, sino el respeto de unos a otros.

      Creo que eso es lo que ha fallado en Londres. Por lo que leí hoy, el centro de la ciudad no se ha visto afectado para nada. Acaban de poner en los telediarios a turistas que han regresado de la ciudad y dicen que se han enterado de los sucesos por la televisión. Ello me lleva a pensar en lo que te quería decir en mi artículo: los habitantes de estas zonas no tienen expectativas de mejorar su futuro, y aunque no justifico sus lamentables actos vandálicos, sí que creo que esto se soluciona a través de la educación. Pero esa educación cuesta años y años impregnarla en la gente, con lo cual habría que empezar por un reparto más equitativo y no dividir nuestras ciudades en clases sociales como se hacía antiguamente.

      No sé si me he explicado con lo que he querido decir. Un abrazo 🙂

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  2. Te has explicado perfectamente.
    Parafraseando los últimos renglones de tu intervención diré que hay muchas cosas que se están haciendo “como antiguamente”, por desgracia. Parece que no aprendemos, ni educativa, ni socialmente. Vamos hacia el medievo de nuevo.

    Hay un gran lema de resolución de problemas que siempre me ha gustado, aquel de “divide y vencerás”, que creo que es aplicable a todo menos a las sociedades: cuanto más divididas mayores problemas. Creo que quien lo niegue miente.

    Saludos.

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