Transparencia (segunda parte)

Ya hace unos meses os conté mi postura acerca de si me parece bien que se publique la declaración pública de bienes de los políticos y mi opinión sobre el llamado Gobierno abierto, pero como en esta semana hemos conocido los datos de nuestros diputados y senadores, me veo en la obligación de retomar este asunto.

Lamento mucho las informaciones que he estado leyendo, sobre todo en aquellos políticos con mayores rentas. Ellos son tan ciudadanos como los demás para hacer con su dinero lo que estimen oportuno. Lo malo de la presentación de estos informes es que dan lugar a interpretaciones malversas. Por poner un ejemplo, voy a comentaros el de Gaspar Llamazares: Trescientos tres mil euros en el banco que le reportan 4.400 euros en intereses, un piso con trastero en Asturias y un coche, ambos compartidos con su mujer, además de 600 euros por impartir conferencias. Ya he escuchado quejas de cómo alguien que se llena la boca de pensar en los más desfavorecidos puede tener ese patrimonio. Yo respondo con la misma respuesta que dio el propio afectado: “Parecerá alto para uno de izquierdas, porque hay gente que piensa que los de izquierdas tienen que ir vestidos de mono, vivir debajo de un puente y otras cosas parecidas, pero la renta y el patrimonio se deben a una retribución y a una capacidad determinada de ahorro y, en principio, no dice nada sobre nadie”.

¿Dónde quiero llegar? Pues que los datos que se han hecho públicos me parece que sirven más para cotillear que para ejercer esa transparencia de la que se quiere hacer gala. Los políticos, al igual que todos los ciudadanos, deberán responder ante Hacienda honestamente, y si no lo hacen deberán atenerse a las consecuencias si es que se demuestra que su enriquecimiento ha sido ilícito, pero claro, el que nos hagan público sus bienes para que solamente nos quedemos con el dinero que tienen no me parece lo más adecuado, entre otras cosas porque al igual que todo el mundo también tienen derecho a preservar su intimidad y sus datos personales, y no creo que a ninguno de los que no nos dedicamos a la política nos hiciera gracia tener que declarar públicamente nuestro patrimonio (cuando en este país se calcula que hay una economía sumergida superior al 20% del PIB).

Ya por último reitero que considero (al contrario de lo que se dice) que los políticos no están bien pagados en España. Es totalmente cierto que cobran más que cualquiera de nosotros, pero esa cantidad que reciben está enfocada a evitar que sean sobornados y a fomentar que no todos los que se dediquen a la política sean los que más dinero tienen, porque si no fuera rentable ser político, nadie lo querría ser. Y a mi modo de ver es una figura elemental para el sostenimiento de la Democracia.

Anuncios

2 responses to this post.

  1. Posted by M1Q3 on 09/09/2011 at 20:59

    Buenas:

    Estoy de acuerdo en tu opinión, que ya hiciste pública en tu anterior entrada. A mi me importa poco lo que gane o las posesiones que tengan los políticos.

    Respecto al último párrafo, ahí sí que no puedo estar contigo, sobre todo cuando justificas sueldos altos con que no sean sobornados. Los políticos, como cualquier trabajador, debe ser honrado y profesional (aunque es algo difícil por parte de un político). Siguiendo el razonamiento que expones, un trabajador de una fábrica de yogures debe cobrar más para que no los mangue :-P.

    Un saludo!

    Responder

    • ¡Muy buenas campeón!

      La verdad es que creo que tu ejemplo se cae por su propio peso, porque uno que robe yogures será un problema entre él y su empresa, pero en cambio el soborno o el trapicheo de un político con otra persona (empresario, constructor…) nos afecta a todos. Tampoco creo que el de los yogures busque lucrarse en el “mercado negro” de la venta de estos productos (me imagino que no ganaría nada con eso), pero en cambio un político sí que se podría forrar, y seguro que a muchos de ellos se les habrá ofrecido suculentas cantidades de dinero.

      Desde este blog tú y yo lo vemos todo muy fácil, pero a ver qué haríamos si nos encontráramos en esas situaciones en las que te llega alguien y te ofrece “el sueldo de tu vida”, por llamarlo de alguna manera (y no te creas que es fácil rechazar algo así, porque luego muchos de ellos ejercen su presión al máximo con estorsiones y amenazas). Por eso yo justifico los sueldos “altos” (que a mi juicio no lo son) a nuestros cargos políticos.

      Como siempre, muchas gracias por tu participación 🙂

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: