Asquerosa tradición

Tordesillas es un municipio de la provincia de Valladolid, situado a 28 kilómetros de Pucela. En esta preciosa localidad (que he podido visitar en varias ocasiones, sobre todo por estar en medio del viaje entre Asturias y Madrid) se firmó el 7 de junio de 1494 un tratado entre Isabel y Fernando, reyes de Castilla y Aragón, con Juan II, rey de Portugal, en virtud del cual se establecía un reparto de las zonas de conquista y anexión del Nuevo Mundo mediante una línea divisora del Océano Atlántico y de los territorios adyacentes. El tratado se firmó para evitar conflictos entre las coronas de España y Portugal interesadas en el control de los mares y tierras americanas exploradas por sus marineros. Tal evento histórico me parece tan importante que esta localidad vallisoletana podría vivir perfectamente de tal acontecimiento, pero sin embargo hoy, antesala de un martes y 13, quiero dedicar mi post a lo que considero una asquerosa tradición que recibe el nombre de El Toro de la Vega.

No tengo nada nuevo que añadir en este blog a mi rotundo rechazo a la tauromaquia (¿Dónde está el límite de la libertad de expresión y de opinión?, Díselo en andaluz, a ver si así lo entiende, Cuatro políticos…, Prohibir y Una nueva decepción de Francia) por considerarla una actividad salvaje, cruel y vergonzosa. Sin embargo y gracias al efecto mediático, ¿festejos? como el de Tordesillas alimentan el debate de si debe permitir la celebración este tipo de eventos. El problema está en que las autoridades políticas callan (e inexplicablemente el Toro de la Vega está desde 1980 declarado de interés turístico) seguramente por falta de valor a parar tal barbarie.

Mañana le tocará el turno a “Afligido”, un ejemplar de 608 kilos de la ganadería de María del Carmen Camacho García. Su agónica muerte quizás no sirva para remover las conciencias a mucha gente, y me imagino que aún menos a los lanceros que a pie o a caballo se dediquen a clavar sus lanzas contra el animal, ni contra los habitantes del pueblo ni mucho menos los que se dedican al comercio y a la hostelería.

He revisado quién ganó las elecciones del 22 de mayo en el municipio, y he visto que el PSOE tiene la mayoría absoluta. Me horroriza que mi partido consienta tal atrocidad, pero también he de decir que hay un serio problema dentro del Partido Socialista con este asunto, principalmente porque no existe una posición fija sobre el tema de la tauromaquía, y mucho menos sobre la conveniencia o no de mantener fiestas de muchos pueblos de España cuyo atractivo (o uno de ellos al menos) se desarrolla utilizando a un animal para animar el ¿espectáculo?. Yo tengo una postura muy radical en ese sentido (que es la de rechazar tajantemente cualquier acontecimiento que lleve consigo la explotación y/o utilización de un animal), pero me parece de cajón exigir que no se permitan más estos feos y repudiantes ¿festejos?.

Tampoco los periodistas en Tordesillas pueden ejercer con libertad su trabajo puesto que los propios participantes les prohíben que graben las escenas más duras del recorrido. Sólo los más atrevidos (que portan en su ropa cámaras ocultas) han permitido sacar a la luz la manera con la que se desarrolla el ensañamiento contra el toro que toque.

A mí esto no me representa. Como español me avergüenzo de esta masacre. Rompe una lanza, paremos esta vergüenza. ¡¡NO AL TORO DE LA VEGA!!

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One response to this post.

  1. Posted by David on 12/09/2011 at 23:21

    Totalmente de acuerdo contigo. Más de una vez hemos comentado el barbaro sinsentido de la tauromáquia y otros “festejos” afines que todavia se “celebran” en el Estado Español. Es cierto que hay “festejos” tan salvajes como el Toro de Vega, pero, este es el único en el que los tan orgullosos participantes no permiten que se grabe o fotografie su “fiesta”……… ¿será que sienten vergüenza de que les llamemos salvajes?……… Es asqueroso que en pleno siglo XXI unos “civilizados” ciudadanos persigan a un noble animal, que lo único que quiere es huir, hasta la muerte, lo matan a lanzazos y le cortan los testículos. Yo hace años he decidido no consumir nada que provenga de tan “civilizada” villa, cuando viaje no paro en ella, lo cual siento mucho pues me encantan sus bellos monumentos y como no, su magnífico parador…….. pero hasta que esta bárbara costumbre cese no volveré a pisar Tordesillas. Hoy, vispera el Toro de Vega, solo puedo decir……….. ¡Tordesilla tortura Toros!

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