‘Reglas’ y ‘costumbres’ poco acertadas en España

Hoy quisiera hablar con vosotros de ciertas reglas y normas que me parecen absolutamente ridículas e injustificadas y de paso también tocar el tema de costumbres y hábitos que no comprendo muy bien su razón de ser. Los ejemplos que voy a poner a continuación me han ocurrido recientemente pero seguro que a lo largo de los días se me irán viniendo más y quizás los vaya añadiendo a los comentarios en caso necesario.

Mirad, ayer estuve con un amigo en el Senado. Aprovechamos que eran jornadas de puertas abiertas en la Cámara Alta para ir a verlo, pero como objetivo principal (si, reitero, objetivo principal, aunque pueda parecer una tontería [entre otras cosas yo ya conocía ese lugar]) era hacernos una foto juntos en el hemiciclo (nuevo). Mi sorpresa es que mientras una mujer está explicando de manera breve a todos los presentes la historia del Senado, se me ocurre sacar la cámara y fotografiar la primera sala de la visita, que era el antiguo hemiciclo. De repente la mujer corta su discurso y suelta: “Por favor, y que sea la última vez que lo digo. No se pueden hacer fotografías”. ¿Cómo? ¿Qué? Os aseguro que estuve como veinte segundos paralizado por no entender esa ‘norma’. Resulta que la gente va al Senado a conocerlo, y todo el mundo lleva su cámara para hacerse una foto de recuerdo (no para venderla, ni traficar con ella ni para otro fin que un simple recuerdo). Yo me preguntaba: ¿quién habrá sido el ¿inventor? de tan genial idea?  ¿A qué viene prohibir una instantánea en un lugar ‘supuestamente de todos’ (o eso podía en la entrada con motivo de las jornadas de puertas abiertas)? Yo comprendo que haya que restringir en otras salas (al menos las fotos con flash) esa posibilidad por la cantidad que hay de obras pictóricas de gran valor histórico (dicen que se estropean los cuadros. Al margen de que sea verdad o no, acepto con mucho gusto ese requerimiento). Ahora bien, ¿en el hemiciclo nuevo qué se va a estropear? ¿La madera? ¿Los micrófonos? ¿Los escaños? En fin, de verdad, ¡qué ridículos somos a veces!

Otro caso que os quiero contar tiene que ver con la mala costumbre en este país a no contestar y a no ayudar a los demás. El domingo me marcho a Berlín y una de las cosas que hice fue escribir a todos estos periodistas un mismo correo electrónico en el que les explico quien soy y mi interés por conocerlos (si es posible) en la capital de Alemania. De todos los nombres que veis (son en total 27) me han contestado siete (lamentablemente todos para decirme que no será posible un encuentro, pero les agradezco y mucho que al menos me hayan contestado). El miércoles en una charla de las que suelo asistir en Madrid (relacionadas con redes sociales, internet, networking…), la persona que vino a hablar comentó que le parece lamentable que en este país la gente no te conteste un correo electrónico, y estoy totalmente de acuerdo. Recuerdo en Sevilla, en el EBE, que dos chicas que habían estado en Silicon Valley dijeron que si allí no contestas en el mismo día estás muerto. Aquí, en cambio, quien contesta lo hace cuando le da la gana, creando en mi opinión una mala imagen personal (si se lo escribes a un particular) o empresarial (si a quien escribes es a una organización pública o privada para solicitar algo que necesites). Es un mal hábito a corregir cuanto antes si queremos que las cosas nos vayan un poquito mejor.

Ya por último quiero tocar los casos en los que alguien supuestamente elegido o puesto para informar, lo único que hace es todo lo contrario. O peor aún, cuando hay en un mismo lugar dos personas que te dicen cosas totalmente distintas para arreglar un problema. Lo peor de todo es que en esas situaciones te sientes muy indefenso, y piensas (o yo al menos así lo creo) que te están tomando el pelo. Aquí sí que podríamos poner muchos ejemplos, pero creo que a estas alturas del artículo lo mejor va a ser cortar y si queréis iniciamos un debate en los comentarios con lo que os he puesto hasta ahora y con cualquier otra aportación que queráis hacer 🙂

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One response to this post.

  1. Posted by David on 02/12/2011 at 17:27

    y………¿cual era la causa o explicación para la prohibición de tomar fotos en el Senado?………… ¿miedo?……… ¿a qué? ……….. En realidad casi la mayoría de las veces cuando se prohibe tomar fotos de un lugar es para despues vender postales, vamos, una labor de merchandising (palabreja ahora muy de moda)……… Hay una gran cantidad de normas o reglas totalmente ridículas, cuando no ilegitimas e ilegales…….

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