No soy partidario del Grupo Mixto

La verdad es que no recuerdo si en otras sesiones anteriores de constitución de los parlamentos (me voy a centrar ahora con lo ocurrido esta semana en el Congreso de los Diputados) ya se había planteado el problema que acarrea el Grupo Mixto. En el caso de la Cámara Baja y tras el resultado que dejaron los comicios, se ha creado la circunstancia de que 23 diputados de ocho partidos políticos distintos tenían sí o sí que someterse a formar parte de ese Grupo Mixto. Partidos que no tienen nada que ver unos con otros, e incluso como se está viendo entre UPyD y Amaiur, totalmente distanciados.

Las leyes y las normas están para cumplirse, pero el problema es que ha habido precedentes en los que casos como los del partido de la izquierda abertzale y el de Rosa Díez que se han resuelto otorgándoles grupos parlamentarios propios. El PP dictó que el reglamento es claro y debe cumplirse, y por tanto rechazó la petición de ambas formaciones (el PSOE y CiU se abstuvieron). El presidente del Congreso, Jesús Posada, dijo que se tomó una decisión solamente en base a un único informe realizado por los juristas de la institución.

¿Qué dice exactamente el reglamento en este aspecto? Pues tenemos que irnos al artículo 23.1 para salir de dudas: Los Diputados, en número no inferior a quince, podrán constituirse en Grupo Parlamentario. Podrán también constituirse en Grupo Parlamentario los Diputados de una o varias formaciones políticas que, aun sin reunir dicho mínimo, hubieren obtenido un número de escaños no inferior a cinco y, al menos, el 15 por 100 de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura o el 5 por 100 de los emitidos en el conjunto de la Nación.

¿Cuál es la ventaja de tener grupo parlamentario propio? Pues dos cosas: más tiempo para intervenir en los plenos y comisiones y más financiación y recursos a administrar. Comprendo (porque yo he seguido en estos últimos dos años muchos debates, e incluso aquellos con poca importancia mediática) que la política tiene una parte bastante aburrida y pesada. Es normal, y me parece que tiene que ser así, que a cada grupo se le asigne un tiempo en función de la representación que ostenta.

Sé que sería una locura que en el Parlamento hubiera 13 grupos parlamentarios, pero es que el problema está en que si los ciudadanos hemos elegido una configuración el 20 de noviembre, esas voces no pueden estar condenadas a repartirse tiempos y recursos porque no lleguen a un mínimo exigido. Ya creo que castiga bastante la Ley D’Hont (que yo la defiendo porque me parece una fórmula tan democrática como cualquier otra, e incluso más que la corriente que defiende que en el Estado español sea una única circunscripción electoral, como pasa con las elecciones europeas) a quienes no superan un 3% de votos (que es verdad que es una miseria de porcentaje, pero no deja de ser la expresión y decisión de un grupo de personas) y encima ahora que los partidos que no cuentan con representación parlamentaria deben conseguir 5.000 avales (que es cierto que tampoco son muchos) en cada circunscripción en la que se quieran presentar. Por tanto, aunque fueran interminables las comparecencias y que por cada moción que se presentase hubiera que estar todo un día para debatir y votar sí, no o abstención, yo creo que eso hay que aplicarlo porque es lo que han querido los ciudadanos.

Dicho todo esto, y es a donde yo quería llegar, no solamente apoyo que UPyD y Amaiur tengan grupo propio, sino que además me parece que debería desaparecer el Grupo Mixto. Y sí, pese a que pueda ser algo caótico, en el Congreso de los Diputados debería haber trece grupos y no seis (contando a UPyD, que se ha asociado a Foro Asturias para poder tener su propio grupo) y por supuesto el Grupo Mixto no debería existir. Y también dicho esto, estoy de acuerdo con el PP de que las normas hay que cumplirlas, pero el problema es que si en ocasiones anteriores se ha levantado la mano, me parece incorrecto que por el hecho de catalogar a Amaiur como el partido del entorno de ETA (nos guste o no están ahí por la decisión de los ciudadanos de las cuatro provincias donde se presentaron) se tome la decisión de no aceptar su petición a ser independientes del Grupo Mixto. Y claro, si con Amaiur no iban a levantar la mano, lo lógico (le guste a Rosa Díez o no) es que a UPyD le pasara lo mismo.

Ha tenido además mucha repercusión la decisión de UPyD puesto que Rosa Díez en 2008 criticó a Izquierda Unida por asociarse con Esquerra Republicana para formar grupo, pero ahora ha sido ella la que ha tenido que mirar para otro lado y aceptar a Enrique Álvarez Sostres, de Foro Asturias, a que sea su compañero de viaje. En el caso de Amaiur han tonteado con Geroa-Bai, el partido de Uxue Barcos, pero al ser ella la portavoz del Grupo Mixto, al parecer sí que es imposible que ahora renuncie a ello y se junte con el partido abertzale. Por tanto, será la justicia finalmente quien decida este conflicto parlamentario.

En resumen: que desaparezca el Grupo Mixto y que cada partido que logre (aunque sea solamente un escaño) representación, automáticamente se constituya como grupo parlamentario propio. Y que sus tiempos y recursos estén en función de esa legitimación ciudadana otorgada en las urnas.

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