El PSOE que hay que hacer

En los últimos días han aparecido en la prensa dos manifiestos promovidos por destacados dirigentes socialistas sobre a dónde debe ir el futuro del PSOE. Ambos tienen razón y no creo que sean antagónicos ni falsos con la realidad. El problema que le veo al de “Yo sí estuve allí” frente al de “Mucho PSOE por hacer” es que no dice nada de que a quien precisamente defienden y agradecen su labor al frente del Gobierno de España fue totalmente apartado y olvidado por los que diseñaron la campaña electoral de noviembre (a mi modo de ver, injustamente).

Sin duda el manifiesto que firma Carme Chacón, Francisco Caamaño, Josep Borrell o Ana Concejo es mucho más acorde con lo que pensamos cientos de militantes socialistas que el que incentivaron varios ex secretarios de Estado de la etapa de Zapatero en el Ejecutivo central. Primero es un texto muy bien estructurado, donde se reconocen tanto los aciertos como los errores más importantes de las dos legislaturas que los socialistas sacamos adelante, y después es toda una declaración de principios de por dónde hay que enfocar el próximo Congreso del PSOE.

La militancia no puede volver a estar al margen de las decisiones. Al fin al cabo, los que estamos en la calle somos los que les tenemos que contar a nuestros amigos lo que estamos haciendo, y ellos nos rebaten y nos exigen soluciones si queremos volver a ganarnos su confianza. Pese al trabajo realizado, hubo más de cuatro millones de personas que decidieron que no nos merecíamos su sufragio aunque no desearan ver a Rajoy como Presidente del Gobierno. En cualquier caso, y pese a haber logrado el peor resultado de nuestra historia en la actual Democracia, sabemos que somos la alternativa al Partido Popular. Ellos han copado todo el poder en 2011 porque los ciudadanos que simpatizan con la izquierda requieren cercanía, transparencia y, sobre todo, que les digamos la verdad. Cuando estábamos entrando en crisis les dijimos que esto era una recesión, luego pasó a desaceleración y cuando las amenazas de la UE no nos permitieron aguantar más, reconocimos que esto era una crisis en toda regla. Fue tarde entonces para explicar a los ciudadanos que no les estábamos ocultando lo que se nos venía encima…

Hicimos lo que pudimos. Antepusimos los intereses generales por encima de los nuestros. Ahora hay muchos que dicen que Zapatero tenía que haber convocado elecciones aquel mayo de 2010 para que al menos los españoles hubiésemos decidido qué hacer con nuestro futuro. En cualquier caso, su afán de que España no fuera rescatada le llevó a hacer, costara lo que costara, reformas muy difíciles… y a la vista, muy costosas para los intereses electorales del PSOE.

Mi deseo es que quien lidere el partido a partir de febrero sea alguien desconocido. Alguien como Zapatero en 2000, que le conocían nada más que en León. Hay que empezar de cero. Hay que reiniciar la maquinaria. Por supuesto, sin renunciar a los 132 años de historia defendiendo a los que más lo necesitan. Porque pese a todo, nunca hemos dejado de ser socialistas, ni obreros ni españoles. Y a partir de febrero, todos a una con el partido.

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