No le quedaba otra alternativa a Cascos

En uso de la prerrogativa que me concede el artículo 25.3 del Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias y, tras reunir y oír como es preceptivo al Consejo de Gobierno, acabo de firmar y de remitir al Boletín Oficial del Principado de Asturias el Decreto de disolución de la Junta General del Principado y de convocatoria de unas nuevas elecciones autonómicas el próximo día 25 de marzo“.

Así comenzaba el ya Presidente en funciones del Gobierno del Principado de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, su discurso ante los periodistas (otra vez más no permitió las preguntas de los compañeros cuando terminó). Del resto no creo que merezca la pena comentar mucho más, porque considero que un dirigente político no puede acusar a los demás de su propio fracaso. El complot parlamentario de PP y PSOE hace cinco días para rechazar el proyecto de Presupuestos Generales del Principado de Asturias para 2012, esquivando cualquier diálogo que no consistiera en su retirada para imponer mediante prórroga el insolvente e inservible presupuesto anterior, es lo que quiere Cascos hacernos pensar a los asturianos. Alguien que ha sido elegido de manera legítima por el pueblo asturiano no puede justificarse en que los demás son los que han llevado a la irremediable situación de anticipar, por primera vez en nuestra Democracia, las elecciones en Asturias. El que gobierna tiene la obligación de buscar el máximo consenso, y más si no cuenta con la mayoría en el parlamento.

Aún sigo dudando cuál era la verdadera estrategia de Cascos en toda esta aventura que inició cuando se dio de baja en el PP. Pienso que su objetivo no fue en realidad ganar, porque se demostró la poca prisa que tuvo en tomar posesión del cargo (fue el último Presidente autonómico en hacerlo) pero el resultado que dieron las urnas situaron al partido que fundó en la Junta General del Principado de Asturias como la primera fuerza (Foro Asturias tiene un diputado más que el PSOE [16 frente a 15], aunque los socialistas obtuvimos más votos) y al rechazar Javier Fernández presentarse como candidato en el debate de investidura, no le quedó otra que aceptar formar Gobierno sin el apoyo del PP, que hubiera sido lo más lógico viendo que la derecha asturiana tenía, al igual que pasó de 1995 a 1999, la oportunidad de salvar sus diferencias personales y hacer política. Sí, su política, que no deja de ser de derechas, pero ni más ni menos eso fue lo que la mayoría de los asturianos le pidieron que aplicase.

Lo peor para todos es que esa inestabilidad se repitió hasta hoy. Parecía que las elecciones del 20 de noviembre del año pasado iban a calmar las aguas entre Foro y el Partido Popular. Sin embargo, el mayor enemigo en estos momentos de Cascos, que es Gabino de Lorenzo, es desde que comenzó este mes de enero el Delegado del Gobierno en Asturias, signo más que evidente de que desde Génova tampoco le perdonan al líder de Foro su traición.

Decía al principio del párrafo anterior que la ingobernalidad en Asturias ha tenido unas consecuencias muy negativas puesto que en este tiempo, además de los casos sonados de la situación en la RTPA o en el Centro Niemeyer, no ha podido llevar adelante ninguna iniciativa (que no fuera la reducción de la administración regional o la retención de dinero que estaba presupuestado y aprobado por la Junta General para 2011) y obviamente la economía asturiana eso lo ha notado y para mal.

Quiero dejar claro que en mi opinión no es una gran noticia el adelanto electoral, pero es lo que tenía que ocurrir. Yo defiendo el sistema electoral que tenemos porque garantiza, por lo general, la gobernabilidad. No puede ser que un Gobierno no pueda gobernar, y es lo que estaba pasando en nuestra tierra. Eso sí, reitero que en el caso de Asturias ha influido las diferencias personales por encima de las ideológicas entre los dos partidos de la derecha. Se plantea de esta manera un nuevo problema: ¿qué pasa si la suma del PP (que seguramente saque más votos que el partido de Cascos) y Foro vuelve a sumar más que la del PSOE e IU (y eso contando que no entre ningún otro nuevo partido en el parlamento regional o que ningún partido logre la mayoría absoluta)? Está claro que volveríamos a las mismas y no arreglaríamos nada. Por tanto, creo que los ciudadanos debemos ser más responsables, y dejarnos de culpar a los políticos que son elegidos por nosotros mismos.

Por supuesto que yo pediré el voto para el PSOE, pero animo a mis lectores que se piensen bien que la fractura de la derecha asturiana seguirá después de las elecciones (al menos no parece que las cosas las vayan a arreglar por ahora), y por muy mal que lo podamos hacer desde la izquierda, creo que no lo será tanto como lo ha demostrado la derecha desde mayo de 2011.

En nuestras manos volverá a estar la decisión final 🙂

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