Cuando se inculpa a los políticos y se exculpa a la ciudadanía

Han pasado dos días de la decisión del Presidente (en funciones) del Principado de Asturias de convocar anticipadamente las elecciones autonómicas tras no sacar adelante sus presupuestos para 2012 y tras constatar que las posibilidades de pactar con sus ex compañeros del Partido Popular eran más que misión imposible. La decisión de Cascos ha generado más rechazo del que yo creo que se merecía esta decisión puesto que si su Gobierno iba a actuar de la misma manera que lo ha hecho desde que ha tomado posesión, sinceramente creo que ha sido la mejor alternativa que tenía a su alcance.

Me gusta leer de todo, puesto que de todo el mundo se aprende y uno no tiene que tener siempre la razón, pero las mayores críticas que he observado de diferentes asturianos tiene que ver con el gasto que suponen las elecciones. Efectivamente, cuestan mucho dinero (las de mayo de 2011 superaron los dos millones de euros) pero el dejar Asturias sin capacidad para que nos gobierne alguien es aún peor. Otra queja mayoritaria ha sido acusar a los diputados de la Junta General de no haber hecho nada por alcanzar un acuerdo. Es curioso que cuando al PSOE (o a IU) se le ocurre pactar con la derecha en algo no son pocos los que protestan (véase el caso de la coalición de izquierdas en Extremadura), pero veo que si hace lo contrario pues pasa también recibirá críticas, con lo cual pienso que la gente debería tener un criterio más uniforme a la hora de pedirle a los demás que hagan cosas (si uno mismo no se aclara con lo que quiere, ¿qué autoridad tiene para pedirle a los demás lo que tienen que hacer?).

El 22 de mayo de 2011 los asturianos confiaron mayoritariamente en la derecha. La responsabilidad del partido con más escaños (que no votos, porque en eso ganó el PSOE) en la Junta General (Foro Asturias) era superior a la de cualquier otro grupo parlamentario. También es cierto que el PP parece que puso muy poco de su parte para compartir con Cascos un acuerdo de Gobierno que hubiera beneficiado a ambas partes, y seguramente también a Asturias. Es verdad que la falta de miras de ambos partidos nos ha llevado a esta situación inevitable de repetir las elecciones, pero si sus diferencias personales no las han podido solucionar, quizás lo mejor haya sido que no gestaran ningún acuerdo (ni siquiera tácito).

Dicho todo esto, hay algo que no comparto con la gente, y es responsabilizar de todo lo ocurrido a los 45 diputados de la Junta General. No. La culpa es de los 902.110 censados en la región, y a partes iguales de los 605.730 que votamos (a alguna candidatura, en blanco o nulo), y de los 296.380 que decidieron no acudir a las urnas. El Parlamento que salió tras el recuento fue el que decidimos el 67,15% de los que ejercimos nuestro derecho al sufragio, con lo cual seamos serios y digamos lo que hay que decir.

No sé si a los partidos extraparlamentarios (en las de mayo se presentaron catorce que no llegaron a lograr representación en la Junta General) podrán preparar a tiempo sus candidaturas, porque si ya a los partidos de la Junta General les ha pillado con poco margen para decidir si van a cambiar o no sus listas, imaginad a los que no llegaron al mínimo exigible para disponer de al menos un escaño. Por cierto, es importante decir que  los artículos del Capítulo II de la Ley del Principado de Asturias 14/1986, de 26 de diciembre, sobre Régimen de Elecciones a la Junta General, no exigen a los partidos extraparlamentarios que aporten un número de avales concretos para presentarse (como sí ocurre para las elecciones al Congreso, al Senado y al Parlamento Europeo, según el artículo 169.3 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General [LOREG]), con lo cual tienen la misma oportunidad de volver a concurrir que los que consiguieron representación.

A falta de conocer incluso a los cabeza de lista de cada partido, creo que todos los asturianos debemos de comprometernos más que nunca con nuestra comunidad autónoma. La derecha ha sido incapaz de ponerse de acuerdo, y ojo porque si se repite el resultado (me da igual si queda por delante el PP o Foro) creo que volveremos a las mismas, con lo cual la izquierda (no creo que el PSOE consiga la mayoría absoluta, así que todo dependerá de si la suma con IU supera al resto) tiene la responsabilidad de prometer a la sociedad asturiana que con ellos eso no va a ocurrir.

Repetir unas elecciones por el motivo que ha ocurrido en Asturias es lamentable. En eso estoy de acuerdo. Lo que no comparto es a quienes ven en los próximos comicios un mero gasto de dinero que no va a solucionar nada. De hecho, en Actuable ya hay una campaña para que los partidos no inviertan más dinero en propaganda. Pero vuelvo a decir lo mismo: Cascos ha decidido, en virtud del artículo 25.3 del Estatuto de Autonomía, darnos la solución al desgobierno.

Aprovechemos la ocasión. Que nadie se quede en casa. Todas y todos contamos. Por Asturias, ¡A VOTAR!

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