Pensar en cambiar el mundo sin poner los pies sobre el suelo

Sabéis los que leéis habitualmente mi blog que nunca tuve simpatía por el 15-M (más que por sus propuestas, por su manera de actuar). Sin embargo, ello no quita que me interese por el movimiento. El jueves pasado acudí a una conferencia de un profesor de la Universidad Autónoma de Madrid muy afín a este grupo.

Carlos Taibo pronunció una charla cargada de verdades, pero discrepo en las soluciones que propone, aunque celebro que piense que para salir de la crisis no debemos hacer lo posible por volver a la ‘boyante’ situación de 2007. Pero creo que no podemos ser ajenos a lo que ocurre en el mundo: vivimos en una economía capitalista salvaje que lo único que le importa es el máximo beneficio al menor coste. La competencia desleal que muchos países del mundo practican hacen imposible a ciertas economías como las europeas hacer frente a sus ataques. Ahí está el ejemplo de Suzuki en Gijón: se marchan no porque tengan pérdidas, sino porque les saldrá más barato producir las motos en Tailandia.

¿Qué es lo que no hay en Tailandia a diferencia de España? Estaréis pensando en todo lo que engloba a los derechos humanos (sobre todo en el ámbito de las condiciones laborales), pero yo lo resumiría todo en una palabra: política.

Me duele ir a actos en los que creo que precisamente se desprecia eso. Se centraliza la crítica en los dos grandes partidos de nuestro país, e incluso se llega a desear que desaparezcan para siempre del camino. Creo que no somos suficientemente conscientes del peligro de aceptar comentarios de ese tipo. Sin los partidos políticos no habría posibilidad de que los ciudadanos podamos representar a los demás, tal y como sin los sindicatos los trabajadores nos estaríamos tirando más que piedras sobre nuestro propio tejado. Ello no quiere decir que  haya que acatar lo que mande quien dirige el cotarro. No, no es eso. Se puede ser crítico pero siempre poniendo encima de la mesa la defensa de la política.

El 15-M capitalizó la indignación de muchísima gente que no estaba de acuerdo con las políticas que el PSOE estaba llevando a cabo para evitar a toda costa el rescate de Europa. Yo ahora me pregunto dónde están, porque creo que este año 2012 había más motivos de estar en las plazas que en 2011, y seguramente en 2013 sea aún más necesario que el presente año. Carlos Taibo justificó que han dejado de ocupar las plazas para organizarse en diferentes asambleas de barrio y reconoció que los activistas no han trasladado a su entorno laboral sus reivindicaciones, aunque por su movilización sí han conseguido variar algunos temas de la agenda política (como puede ser el tema de los desahucios o, según su punto de vista, que las dos huelgas generales de este año hayan sido un éxito).

Lo que sí me parece interesante recalcar es su propuesta de decrecimiento, porque es cierto que si vivimos en un planeta con recursos limitados, no podemos crecer ilimitadamente, al igual que todos podemos vivir mejor con menos si con ello se redistribuye correctamente la riqueza. Con lo demás, yo ya me aparto. Yo también desearía que en vez de darle el dinero a los bancos se le diera a la gente, pero resulta que si se deja hundir a la banca, al día siguiente ninguno de nosotros podríamos sacar nuestros ahorros. Por eso he titulado esta entrada de la manera de podéis leer: yo también quiero cambiar el mundo, pero con los pies en el suelo.

Soñemos por un mundo mejor. Pensemos cómo hacerlo, pero sin ser frívolos…

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2 responses to this post.

  1. Diego, creo que deberías entender que hay un sector importante de la población convencido de que lo que no se cumplen (ni se han cumplido antes, ni se cumplirán nunca) son las promesas de nuestros políticos. De estos políticos. Porque no se trata de estar a favor o en contra de la política. Esa es la falacia que se lanza desde el propio estamento polítoco. Lo que muchos combatimos activamente es ESTA POLÍTICA, que es la causante de la crisis y que jamás podrá ser la solución de unos problemas que ella misma ha generado sin necesidad; tan sólo podrá agravarlos.

    De ahí el desprestigio de los grandes partidos. Se lo han ganado a pulso. No se trata de una campaña intencionada externa para atacar la democracia “representativa”. Nada más lejos de la realidad. Estamos ante una reacción natural de una parte importante de la sociedad, generada por los propios políticos que han indignificado la política.

    Así pues, el punto de partida para cualquier solución pasará primero por la autocrítica, después por una reforma radical del sistema “representativo” y a continuación por reinstaurar la honestidad y erradicar la corrupción de los cargos públicos y políticos en general. Sí, ya sé que me dirás que los corruptos son una excepción. Pero no es cierto, desgraciadamente, dado que el sistema está diseñado para fomentar la corrupción y blindarla, y en España existe la figura del aforado y una ley de impunidad para partidos y sindicatos (lo cual, de por sí, suena indecente), y el hecho de que a ningún gobierno le interese ni haya interesado cambiarlo es algo ya de por sí suficientemente revelador.

    Y no sabes el coraje que me da que muchísimas personas como tú, que creéis sinceramente en el poder de la política para mejorar la sociedad, no os detengáis a abrir los ojos y miréis tras las bambalinas. Creo, sinceramente, que sería un gran gesto de honestidad hacerlo. Eso sí sería poner los pies en el suelo. Eso, lejos de perjudicar la política, la salvaría. Y dejaría de alimentar la gran mentira que nos gobierna.

    Creo que cada día soy más radical en mis posiciones, que antes estaban muy alineadas con la “democracia parlamentaria representativa”. Pero no me considero responsable de mi radicalización. Y creo (más bien lo veo) que cada vez hay más gente que razona como yo. Como ya no sabemos a quién representa esta democracia y al servicio de quién funciona; y como cada día nos vemos menos representados por las instituciones y más agredidos por ellas; y como la política ya no parece estar al servicio del ciudadano sino que se sirve descaradamente de él y lo exprime… ¿cómo podemos seguir hablando de una “salida de la crisis”?

    No hay tal crisis, ni puede haber salida alguna. Llamemos de una vez a las cosas por su nombre.

    Un sistema que estafa al ciudadano:
    – con la complicidad de la banca (nuestro gran problema no es que los bancos se hundan, sino que continúen robándonos y además se nos obligue a rescatarlos cada vez que nuestro dinero se esfuma, una y otra vez, sin que nadie sepa a qué paraíso fiscal se ha ido ni por qué, y sin que se depuren acciones penales),
    – con la complicidad de grandes empresas oligopolísticas que controlan todos los sectores y a cuyos despachos los políticos se retiran cuando abandonan sus cargos públicos,
    – y con la complicidad, inclusive, del poder judicial, que no actúa de oficio ante actuaciones delictivas flagrantes…

    …no es un sistema en crisis. Es un sistema acabado. Muerto. Putrefacto.

    Por lo tanto, la solución no pasa por esperar a un milagro político que lo cambie, ni seguir aplicando más de la misma medicina. Jamás saldremos de ésta… si no cambiamos todo el sistema, de raíz.

    Y esto, sencillamente, es lo que está entendiendo la gente, quizá poco a poco, pero de una forma irreversible. Que el 15-M pierda fuerza en la calle no debería tranquilizar a los políticos. Y si no se enteran (o no quieren enterarse) de la transformación que está sufriendo la sociedad, peor para ellos. Más estarán acelerando el proceso. Los parches no podrán mantenerse por mucho más tiempo, y la población lo sabe. Y todo ello se está traduciendo en un aumento astronómico de la abstención -maquillado y camuflado de mil formas- en los sucesivos comicios, de una bajada alarmante del voto a PP y PSOE, acompañado de un trasvase de papeletas a formaciones minoritarias (“voto protesta” de gente que SÍ cree en la democracia, pero no en los grandes partidos).

    El bipartidismo en España ha muerto. Aún no se lo he leído a nadie y es algo que los resultados electorales GRITAN.

    Siento la vehemencia y longitud de mi texto, pero no sé qué coma quitar para expresarte con tanta insistencia como afecto que el espíritu del 15-M (no el movimiento como tal) no ha muerto ni morirá… tan sólo lo estamos interiorizando 😉

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    • ¡Buenos días compañero!

      Lo primero de todo, gracias por participar, y no debes disculparte por la extensión (al revés, bienvenido sea…).

      Es verdad que los programas electorales acaban siendo papel mojado. En parte creo que tiene una lógica: uno no puede conocer qué va a pasar en el futuro. Creo que en 2008 no se sabía con la absoluta certeza de la gravedad de esta crisis, y por eso en mayo de 2010 el PSOE tuvo que renunciar a continuar con la política desarrollada años atrás. Lo triste es que el PP no aprendió de aquello y ofreció en 2011 a los españoles una alternativa que resulta un engaño, porque tras un año en el Gobierno hemos podido comprobar que no han cumplido con lo que se comprometieron…

      No es que crea que los políticos corruptos sean una excepción, es que pienso que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad a la que representa. Lamentablemente en España el fraude fiscal es un problema a erradicar. Siempre pensamos en los grandes empresarios, en los propios políticos… que evaden millones de euros a paraísos fiscales, pero nadie dice nada de la gente que no declara los impuestos que debería declarar. Sin ese dinero, nuestro país no puede pagar ni la sanidad, ni la educación, ni las pensiones, ni nada… Claro, no es lo mismo lo que roba un pobre a un rico, pero no es excusa argumentar que como es algo que hacen los que más tienen, los demás ya tienen el legítimo derecho a hacerlo también. No. Aquí el patriotismo no se mide por el orgullo a la bandera de tu país, sino por el grado de solidaridad que tienes con tus compatriotas. Eso es lo que mucha gente no entiende, en mi opinión…

      Yo te reconozco que hay que cambiar las cosas, pero considero que movimientos como el 15-M no son el camino correcto. No se puede ser ajeno al sistema capitalista en el que nos encontramos. Es difícil actuar contra esta bestia que lo que quiere es que no haya regulaciones económicas de ningún tipo. Es un sistema que pretende destruir la política, y estoy convencido que celebra que la gente empiece a protestar por lo único que nos puede salvar de su feroz poder: la representatividad de los ciudadanos.

      Por último, creo que el bipartidismo está en peligro de desaparecer pero porque el PSOE se encuentra en estado crítico. En mi opinión el PP no sufrirá el mismo golpe. Corremos, por tanto, el riesgo a que la derecha gobierne de por vida en nuestro país. Pienso que si el PSOE va, España irá mal. Lo que hay que hacer es crear una alternativa sólida dentro del partido que le vuelva a poner a la izquierda. Cierto es que con los actuales dirigentes yo no tengo mucha esperanza a que eso ocurra.

      Marcho a trabajar compañero. ¡Un fuerte abrazo! 🙂

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