Nueve meses en Múnich

Hoy cumplo nueve meses viviendo en Múnich. Mi valoración, en general, no puede ser más que positiva. Me encuentro contento en la capital de Baviera porque se están cumpliendo dos objetivos: el primero, y más importante, aprender alemán; y el segundo, conocer gente nueva, aunque lamentablemente sólo son españoles (que no es que no les quiera conocer, pero obviamente mi interés está en conocer a extranjeros con los que practicar otros idiomas que no sea el castellano). El tercero, al que no le estoy dando mucho esfuerzo, sería encontrar un trabajo más acorde a lo que me gusta hacer, pero no me corre prisa. Todo llegará en su momento.

Por desgracia, nuestro país sigue sin levantar cabeza. Uno piensa que con el nuevo año todo va a ir mejor pero desde que estamos en 2013 no vemos más que asuntos turbios en todos los medios de comunicación. Por eso pienso que es un buen momento para probar una experiencia en el extranjero. Ahora que no hay nada interesante que hacer en España, no veo otra alternativa que probar suerte fuera de nuestras fronteras. Puede salir mal el intento, eso está claro, pero lo que no puede ser es que uno se quede de brazos cruzados esperando a que todo vuelva a ir bien. Esa es mi manera de pensar y actúo en función de mis ideas. No estoy haciendo lo que realmente me gusta (me encantaría estar ejerciendo el periodismo y no limpiando habitaciones en un hotel de Múnich, pero es lo que hay por el momento) pero sé que me gustaría muchísimo menos estar en mi casa sin hacer nada (yo no estoy en Alemania por obligación, sino por hacer algo como es aprender idiomas, sobre todo el alemán) o trabajando en algo que considere que no es lo que me merezco.

Con esta entrada me gustaría animar a todos los lectores de mi blog a que al menos pierdan el miedo a animarse a una aventura parecida a la mía. Varios compañeros de la clase de alemán no podrán seguir en Alemania porque se les caduca el visado (no son europeos), y sin embargo, los ciudadanos españoles no le tenemos que pedir ningún permiso a nadie para vivir aquí ni en ninguno de los otros 25 estados de la Unión Europea. Así que no valen excusas.

¿Es un drama que tengamos que recurrir a irnos? Por una parte sí, porque nuestro valor y nuestro conocimiento lo aprovechan otros países, pero por otro lado considero que no, porque vivir en otro sitio abre mentes, te hace conocer otros estilos de vida, y lo mejor de ese sitio quizás lo termines impregnando en España si es que vuelves algún día. Nuestro país debería de ofrecernos al menos una alternativa interesante para que no se nos ocurriera marchar, pero ni mucho menos considero que vivir en el extranjero una temporada sea algo negativo, y creo que los jóvenes españoles tenemos más oportunidades que nunca para hacerlo (nuestros antepasados ya hubiesen querido tener las facilidades de hoy, aunque también es cierto que nada es fácil y siempre se va a encontrar uno con problemas).

No tengo nada decidido para después del 29 de julio que es cuando termina mi actual contrato con la empresa para la que trabajo. Prefiero esperar a que llegue el momento para decidir mi futuro. En cualquier caso, ahora me encuentro muy feliz en Múnich, y espero que así siga siendo… 🙂

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