Múnich, año I

Hoy estoy de aniversario. Hace un año pisé por primera vez la capital de Baviera. Múnich se convirtió desde entonces en el quinto lugar en el que he vivido a lo largo de mi vida (Oviedo, Piloña, Madrid y París fueron los anteriores sitios). Este reto tenía desde que me vine aquí tres cosas distintas al resto: en primer lugar, la decisión de viajar a Múnich tenía como objetivo pasar una temporada en el extranjero con el propósito de aprender al menos un idioma (sobre todo el alemán). En segundo lugar, era mi primera experiencia laboral en un hotel. Y en tercer lugar, quise desde el principio plantearme esto como una aventura, como una oportunidad para probar suerte e intentar sacar mi vida adelante sin ayuda de mis padres (que sé que los tengo ahí si los necesito, pero hasta la fecha no he tenido que recurrir a ellos para nada).

Mi valoración general es muy positiva. Me está gustando la ciudad, la gente que he conocido (como en todo, hay algunos que te caen mejor y otros peor, pero a grandes rasgos creo tener un trato cordial con la mayoría) y tengo un buen sabor de boca con mis avances en el alemán (la semana pasada me dieron en la academia mi certificado por el que el Gobierno alemán me acredita que tengo el nivel B1 superado). Siempre pienso que si no hubiera dado el paso hace un año, hoy estaría arrepentido. La vida es una sucesión de decisiones complejas, y yo por suerte ahora no tengo compromisos que me aten para probar cosas de este tipo.

A lo largo de este año he ido escribiendo entradas en este blog acerca de mis sentimientos en Múnich. Algunos han sido muy críticos, en especial para la empresa para la que trabajo, que a día de hoy considero que funciona peor que cuando empezamos, pero es algo a lo que nos hemos ido acostumbrando en el hotel y ya vemos casi más normal las situaciones absurdas a las que deberían ser las que ocurrieran. En cualquier caso ahí sigo, entre otras cosas porque considero que es un trabajo ideal para lo que vine a hacer a Alemania (en cuanto a horario y sueldo), aunque por supuesto no descarto cambiar si se me presentara algo mejor o que me hiciera pensar que podría ser interesante aún ganando menos dinero y trabajando más horas (todo se puede estudiar).

También a lo largo de este tiempo varios medios de comunicación (sobre todo de Asturias) se han puesto en contacto conmigo para que les cuente mi historia y siempre les digo lo mismo (aunque a veces no me lo han publicado): es importante que la gente sepa que no todo el que viene a Alemania consigue trabajo. En Múnich es cierto que no hay escaparate comercial que no tenga un anuncio en el que ponga que busca a gente… pero claro, aquí se habla alemán, y es obvio que no te van a pedir que hables como Goethe, pero tampoco que no sepas ni defenderte (y a ver si de una vez por todas se destierra esa idea de que con el inglés aquí se puede trabajar. Habrá determinados trabajos en los que sí, pero en los comercios se necesita hablar alemán). Hay excepciones a la regla, y una de ellas es la empresa para la que trabajo. Somos una plantilla española y lógicamente la barrera del idioma no existe porque todos hablamos castellano, pero no es lo normal. Por eso a mucha gente que me escribe por las redes sociales les advierto de eso: no pasa nada por probar suerte, por arriesgarse… pero conozco a gente que no ha conseguido empleo. En Alemania es muy común que te llamen para hacerte entrevistas, pero hay procesos de selección que tardan hasta tres meses en resolverse. Se lo toman con mucha calma antes de elegir al candidato que consideran idóneo.

Me vine cuando todos los periódicos hablaban día sí y día también de que nuestro país iba a ser rescatado (y al final solamente se dio dinero a la banca). Hoy la noticia es que seguimos con un paro desorbitado (y del que lamentablemente iremos a peor a juzgar por las previsiones del propio Gobierno de Rajoy, que ya ha anunciado que en toda la legislatura no se reducirá el desempleo), pero uno tiene que tomar la iniciativa de buscarse la vida de la mejor manera que vea y yo creo que la que estoy haciendo en Alemania es la que me conviene en estos momentos. Muchas veces digo que hay que vivir el presente pero teniendo un ojo en el futuro, porque muchas cosas que hace uno en un momento le pueden servir para más adelante. También hay que mirar hacia atrás para corregir errores y mejorar lo que haya que pulir, pero si hay algo que creo que hay que evitar es el no hacer nada, porque eso sirve ni siquiera de excusa.

En fin, se me ha pasado rápido este año. Por aquí seguiremos hasta que lo considere oportuno…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: