Una pena…

Termina una semana que no ha sido fácil por todo un cúmulo de circunstancias. Desde que me incorporé al trabajo tras mis fantásticas vacaciones las cosas han continuado yendo a peor, llegando al extremo de presenciar a compañeros incapaces de guardar la compostura en su puesto laboral y a nuestra empresa nuevamente pasando olímpicamente de nosotros (por poner un ejemplo, en ocho días termina el contrato que tengo en vigor con ellos y en estos momentos no sé si me quieren renovar o no). A veces creo que lo que estoy viviendo es el fiel reflejo a la España de hoy. Y es triste que sea así…

Nuestro país no saldrá adelante si la gente no cambia la filosofía de vida que lleva. Anoche, en una fiesta de despedida de dos amigos que se van a vivir a Holanda, conocí a un gaditano que, tirando del topicazo, le dio por culpar a los políticos de todos los males de España. Yo le hice ver que eso es mentira. Por supuesto que los políticos tienen su parte de culpa (y mucha), pero no toda. Siempre dije y seguiré diciendo que los políticos son una muestra de la ciudadanía a la que representan, y es verdad que no cualquier español puede presumir de tener cuentas en paraísos fiscales con millonadas de euros, pero seguro que si en cada familia se hiciera una inspección se sacaría corruptelas por todos los sitios, e incluso si se calculara en proporción hasta igual esa gente con menos recursos tendría más culpa que quien tiene a su alcance millones y millones de euros para robar.

El problema está en la falta de responsabilidad. Es sin duda nuestro primer defecto. Nadie nos pide que seamos perfectos, pero creo que tampoco chapuceros. Y cuando alguien decide intentar arreglar la situación se encuentra que lejos de encontrar colaboración lo que recibe es indiferencia. Es como si cada uno fuera todavía más allá de ir a su bola. No solamente me está pasando esto en Alemania, sino que efectivamente lo he vivido en otros lugares donde he tenido la oportunidad de trabajar, pero la diferencia es que esta es la primera vez que lo hago en un país extranjero, donde supuestamente tienen otra manera de actuar y claro, les choca nuestra forma de ser y de llevar las cosas.

Lo peor de todo es que esta anomalía (o yo la considero así) la llevamos impregnada los propios jóvenes, que supuestamente deberíamos de ser los artífices de cambiar las cosas que los mayores hacen mal. Pero al parecer no solamente les copiamos, sino que lo hacemos aún peor. No hay colaboración ni ganas de formar un buen equipo con el que sacar el trabajo adelante. Una pena…

Anuncios

2 responses to this post.

  1. Posted by David Valiño Vazquez on 22/07/2013 at 0:07

    Bienvenido a la triste realidad. No tenemos empresarios, pero tampoco los trabajadores nos apoyamos, solo hablamos de unidad de acción cuando las cosas nos van mal o nos sentimos amenazados, pero cuando el viento nos sopla a favor nos olvidamos de la unidad y vamos a nuestra bola……… De todas maneras, cada vez se ve más gente dispuesta a cambiar….. tengamos esperanza, lo conseguiremos.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: