El botellón

Cada cierto tiempo, y desconozco sinceramente las razones, los medios de comunicación se hacen eco de noticias que no son ni mucho menos extrañas o inusuales. Y hago este comentario por un tema que se puede leer estos en la prensa asturiana estos días: otra vez, el botellón (en Gijón) es motivo de discusión. Es cierto que con la ley que quiere aprobar el Gobierno del Principado en materia de consumo de alcohol puede que haya influido el volver a desempolvar este asunto, pero a lo que voy es que no es algo nuevo, ni poco conocido ni (me da la impresión) algo fácil de solucionar.

No soy una persona que beba mucho alcohol (por no decir casi nada), ya que no me gusta, aunque por razones sociales (en cenas y salidas nocturnas cor amigos por ejemplo) reconozco que sí, que consumo sidra, cerveza y mezclo alcohol con un refresco. Y tampoco tengo que ocultar que durante mi vida he estado en varios botellones (no muchos, pero ir he ido a unos cuantos). ¿Podría renunciar a ambas cosas? Pues yo tengo la suerte de no tener ningún problema en no beber alcohol cuando no quiero y/o no puedo (si tengo que conducir, por ejemplo). Cualquiera que me conozca verá que es más difícil pillarme con una cerveza que con una botella de agua. Pero bueno, al margen de esto, respeto que cada uno beba lo que le plazca aún cuando pueda ser nocivo para su salud. Siempre he defendido que cada uno con su cuerpo pueda hacer lo que le dé la gana siempre y cuando no haga daño a otra persona, y en el consumo de alcohol quien se daña es uno mismo (aunque luego está claro que las familias y los amigos también sufren las consecuencias de alguien alcohólico, pero bueno, un mayor de edad está en su derecho le pese a quien le pese).

Lo ocurrido en Gijón estos días (el Ayuntamiento decidió prohibir en la Plaza de Arturo Arias [conocida popularmente por El Lavaderu] el botellón) de vallar un lugar no es nada nuevo. Ya lo hizo Gallardón hace años en Madrid durante un pique que hubo entre varias ciudades españolas en las que se competía a ver quien conseguía reunir a más gente bebiendo en la calle. Jamás había visto un despliegue policial semejante (puesto que yo vivía en la zona donde se iba a celebrar ese botellón) para un evento tan estúpido… pero en fin, aquello no se llegó a celebrar, la prensa dejó de hablar del tema y no tardaron en volver los botellones al mismo lugar. Es curioso, y por eso quería debatir con vosotros este tema, que hay cosas que en un momento adquieren una importancia suprema, luego pasan al olvido (pero se siguen produciendo) y, en un momento dado, vuelven a resurgir como si fuera algo novedoso.

¿Mi opinión sobre los botellones? No me parece mal que la gente consuma alcohol en la calle. Lo que no me gusta ver es que esa gente, al abandonar el lugar, no se preocupe lo más mínimo por recoger la basura y dejarla junto a un contenedor. A mí la hostelería, sinceramente, no me da ninguna pena. No ya por los precios de las copas (que son claramente abusivos), sino porque asombra ver que ellos sí pueden provocar ruido (por la música), servir alcohol en la vía pública (en una terraza) pero los demás, si se ponen a hacer lo mismo, molestan a los vecinos… en fin, lo que sí está claro es que si en Gijón han aprobado una normativa, por poco que les guste a algunos, las normas han de cumplirse, y no puede ser que haya ayuntamientos que tengan reglas de convivencia que luego o no se respetan o no se hacen cumplir. No tiene ninguna lógica…

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