Cuando te la cuelan…

Este pasado fin de semana se celebró en Bilbao la Conferencia Política de Juventudes Socialistas de España. Vaya por delante mi enhorabuena y mi agradecimiento a cuantos compañeros y cuantas compañeras se citaron en Euskadi para aportar su granito de arena con el fin de construir un mejor país para todos y todas (y también un partido cada vez más útil para la juventud española). La pena (y digo bien la pena) es que lo que han destacado los medios de comunicación del evento fue la pregunta de una compañera manchega que, en su derecho a formular la cuestión que considerase oportuna al Secretario General del PSOE (Alfredo Pérez Rubalcaba), no tuvo nada que ver con las horas de trabajo realizadas en Bilbao, sino con un tema que está siendo demandado por parte de la militancia socialista (entre los que me encuentro) y que para los medios de comunicación es lo importante: las primarias.

Recuerdo una vez que un ex concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo me preguntó si sus ruedas de prensa eran útiles, porque sentía que pese a aportar toda la documentación que podía a los periodistas y de explicarse lo más formal y correcto posible, al día siguiente veía en los periódicos regionales informaciones que no tenían que ver del todo con lo que había querido decir. Yo le confesé que debía que usar otro lenguaje más cercano aunque sin descuidarlo, pero que ante todo los medios de comunicación no son vehículos de propaganda de los partidos (pese a que a veces por desgracia algunos lo hagan), sino que los periodistas buscamos enganchar al lector, al oyente o al televidente con lo anecdótico. Y es lo que pasó ayer en Bilbao: la anécdota del evento fue que una joven, con mucho valor, se atrevió a preguntarle a Rubalcaba sobre las primarias. Pero igual pasó en la famosa cumbre en la que Chávez le llamó fascista a Aznar y Zapatero le respondió que había sido Presidente del Gobierno de España y que ya por ello debía respetarse su figura aún cuando no se simpatice con su manera de actuar. ¿Cuál fue la anécdota? Que el Rey de España mandó callar al ex mandatario venezolano. ¿Alguien sabe qué conclusiones se sacaron de aquella reunión? ¿Alguien conoce de qué se habló? No, nadie. Pero no habrá persona en España que no sepa esa anécdota.

Por tanto, lo que me gustaría que supieran los compañeros y las compañeras que se citaron en Bilbao es que entiendo que a ellos y a ellas les hubiese gustado un reportaje en algún medio de comunicación que hablara de las decisiones aprobadas en la Conferencia Política, ya que sería como un premio y reconocimiento a su trabajo durante todo el fin de semana. El problema es que los medios de comunicación tienen otros intereses y en este caso me parece bien que sea así, porque si JSE está interesada en promocionar su ‘producto’, para eso existen varias vías: la primera, la de los propios militantes, que deben transmitir a sus amigos cercanos, a sus familiares y a través de sus redes sociales el pensamiento que tenemos los jóvenes socialistas españoles con la situación que estamos viviendo; la segunda, pagar anuncios. Sí, es caro pagar una campaña publicitaria, pero, como dije antes, los medios de comunicación no deben ser un vehículo de propaganda de los partidos. Si nuestro partido está interesado en que se informe acorde a lo que nos gustaría que pusieran de nosotros no podemos recurrir a los espacios para la información, sino para la publicidad.

Yo todo esto lo aprendí en La Moncloa. Las ruedas de prensa de los viernes tras la celebración de los Consejos de Ministros eran así: salía el portavoz del Gobierno junto a un Ministro (o a veces sólo), contaba de manera resumida los asuntos aprobados por el Gobierno y, cuando concluía, daba paso a las preguntas de los periodistas. Casi el cien por cien de las cuestiones no tenían nada que ver con lo que se había acordado el Ejecutivo. Y luego las informaciones que los medios de comunicación recogían de lo que decía el portavoz del Gobierno (a mí me tocó la época de María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco) no incluían, por lo general, algo referente al motivo de la rueda de prensa, que era informar de las decisiones aprobadas en el Consejo de Ministros (los únicos que lo hacíamos éramos nosotros en la web de La Moncloa, y curiosamente el último bloque de la nota de prensa lo dedicábamos a citar las cuestiones de los periodistas pero sin entrar mucho en ello).

¿Va por un lado el interés periodístico del político? Pues sí, eso está claro. A los periodistas les interesa tocar temas que ven que les va a dar más audiencia e interés por el público y a los políticos les importa colar su mensaje y que a ser posible vaya con los menores retoques posibles. No es fácil medir para ninguna de las dos partes donde se encuentra la frontera entre lo que interesa y lo que importa…

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