Alles fertig!

Todo se ha terminado. Sí, ha llegado la hora. Sé que para muchos de los que me seguís por las redes sociales será una sorpresa que os diga que hoy he firmado mi renuncia a continuar trabajando como camarero de piso en el Hotel Regent de Múnich a partir del 1 de enero. Han sido varios los factores que me han llevado a tomar esta decisión. No es un rebote de un día sino fruto de una reflexión meditada… y bueno, será el futuro el que diga si hice lo correcto o no. Hay tres causas principales: la primera, personal; la segunda, social; y la tercera, laboral.

Empezaré por lo personal. Tengo que agradecer a mi empresa (Iman GmbH) la confianza que depositó en mí para que pudiera estar desde el 30 de mayo del año pasado hasta la actualidad trabajando para ellos. Sabía perfectamente que quien iba a poner fin algún día a la relación laboral iba a ser yo cuando quisiera (no fui una persona que causara ningún problema. Sé de sobra, sin querer tirarme flores, que la opinión general de todo el mundo es que durante este tiempo fui un buen trabajador y compañero). La verdad es que no tenía ninguna intención de tirar la toalla, pero siempre pienso que la vida hay que vivirla cada segundo y desde Madrid me llegó el 12 de octubre la noticia de que mi padre había conseguido un trabajo indefinido como enfermero en un hospital de Bedford, al norte de Londres. Fue una gran alegría para todos, y en especial para él, y sé que durante este tiempo que lleva en Inglaterra está disfrutando de la experiencia y eso es lo único que quiero saber. Pero antes de partir hacia allá estuvieron mis padres en Múnich y mi madre ya me empezó a pedir que me fuera con él. Es verdad que el inglés es más importante que el alemán, pero pensé que si aguantaba al menos un año más, mi nivel sería mucho mejor. Estoy contento con lo que sé pero me falta mucho por aprender, y eso solamente lo soluciona el tiempo. Era por eso que tenía en mente no irme de Múnich, pero bueno, después volvieron algunos problemas (como fue el reciente despido de todos mis compañeros rumanos por carecer de permiso de trabajo en regla) y que, sobre todo, llevo acumulando un cansancio (tanto físico como mental) que me empieza a afectar en mi rendimiento laboral.

Siguiendo con lo social, en este apartado debo agradecer a todas aquellas personas que he conocido en este tiempo su amabilidad y su buena educación conmigo. Como en todo, hay gente que te cae mejor y otra peor, pero por lo general debo decir que casi todo el mundo me cayó estupendamente. No obstante, Múnich es una ciudad complicada para establecer relaciones personales, especialmente con alemanes. Está muy bien conocer españoles o gente que hable español (sean latinos o de otras partes del mundo), pero mi interés aquí era aprender alemán, y no fue hasta hace bien poco cuando he podido quedar frecuentemente con una chica (se llama Ruth) que está interesada en irse a México a vivir con su novio. Por eso, cuando me he replanteado lo de si seguir o no en Múnich, he pensado que si en estos casi 19 meses que llevo aquí no he conocido apenas a gente nativa, no va a cambiar mucho la situación en los próximos doce meses. Igual me confundo pero a priori así lo parece. A todo esto tengo que añadir que dichas relaciones personales que he mantenido con diferentes personas no han pasado de lo que podemos considerar ‘amigo/a’ o conocido/a’, con lo cual no hay nada ni nadie que me ate a seguir aquí. Para terminar este bloque, diré que otro factor importante ha sido que en febrero me tengo que ir de la casa donde estoy viviendo (porque su propietario quiere hacer obras), y el ponerme a buscar la que podría ser mi quinta vivienda me da de primeras una pereza que no lo sabéis bien.

Por último, está el tema laboral. Pasados los 18 meses hay cosas que parece que siguen funcionando igual (de mal) que el primer día. Al principio recuerdo que nos pedían paciencia porque como en cualquier proyecto todo cuesta arrancar y este no iba a ser menos. Vale, se aceptó y se tragó ciertas cosas con el deseo de que todo se solucionara, pero pasado este tiempo siguen estando activas cosas que no tienen perdón. Y aquí retomo el tema con mis compañeros rumanos que os cité brevemente en el capítulo personal: hasta el 1 de enero necesitan un Arbeitsgenehmigung (permiso de trabajo) para trabajar en Alemania. Mi empresa alegaba que con una especie de certificado escolar era suficiente para no tener que solicitar ese trámite. Sin embargo, la dirección del hotel donde trabajo, por miedo a una posible inspección y a una posible multa, le pidió a mi empresa que tomara cartas en el asunto… y al final Iman cedió a la presión y despidió a todos ellos (cuando supuestamente antes de contratar a toda esa gente habían recibido una asesoría de abogados especializados en el tema). ¿Qué alternativa le ofreció mi empresa a esta gente? Absolutamente nada. Los dejó en la calle. Debo decir que estoy totalmente de acuerdo con que hay que cumplir las leyes y que si mis compañeros rumanos no estaban trabajando de manera legal, es normal que no continúen con nosotros, pero lo que ocurre aquí es que ellos simplemente hicieron lo que mi empresa les pidió… y ahora resulta que Iman, en vez de buscar como salida que continuaran en el hotel con un permiso de trabajo (que al parecer no es instantáneo y que la empresa debe pedir antes de que esas personas empiecen a trabajar), los despide. Me recordó tanto a lo que viví en mis primeros tres meses, cuando la empresa nos prometió alojarnos y tres días antes de coger el avión a Múnich nos avisan de que no hay casas y que deberemos costearnos nosotros mismos el alojamiento… (y los albergues más baratos de la ciudad estaban a treinta euros la noche). Lo peor es que la casa que me prometieron a mí y a otras tres personas con las que iba a vivir jamás fue una realidad. Por tanto, y en resumidas cuentas, paso de que mi empresa se desentienda de problemas que causan ellos y dejen a su suerte a la gente. No puede ser, pero sé que esta situación no va a cambiar y uno tiene la opción de tragar o de marcharse… y creo que en mi posición personal (sin ninguna carga familiar, personal, económica…) es lo que debo hacer. Jamás pude hacer planes a largo plazo (que no fueran vacaciones) porque las rotas pueden sufrir cambios conforme a la ocupación del hotel; nunca supe con cierta antelación si me iban a renovar el contrato o no (aunque tuviera la creencia de que iba a ser que sí y así fue, pero legítimamente mi empresa me podía decir que no y dejarme sin trabajo. No he sido yo igual y he ido 25 días antes a comunicar que no sigo. Ojalá me copiaran al menos en esto…)…

Así que, tras pensármelo bien, creo que es la decisión acertada. Dejaré mi trabajo el 31 de diciembre. Me pasaré el mes de enero viajando, que es lo que me gusta, para descansar, saludar a amigos y familiares que tengo desperdigados por diferentes partes de Europa y, ya cuando acabe el mes, intentar en Inglaterra continuar esta aventura por el extranjero.

A ver qué tal me sale…  🙂

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2 responses to this post.

  1. Posted by David Valiño Vazquez on 06/12/2013 at 22:39

    Lo dicho, una cama, y una pinta de Foster´s

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