La mentira

La Sexta emitió anoche un ‘Salvados’ no Salvados. Reconocido por la audiencia y por varios galardones, Jordi Évole se ha convertido para muchos en un referente de la verdad, de la búsqueda de respuestas a preguntas incómodas y/o imposibles. En casi todas las ocasiones ha logrado mostrar cosas que se intuían pero que nadie antes las había demostrado (cosas que no se conocían en absoluto, cosas que rara vez un medio de comunicación va a arriesgar a emitir…). Por ese aspecto, se ha ganado el respeto a lo largo de las diferentes temporadas del programa. Casi nadie duda de su profesionalidad y de su habilidad para mezclar la información con el entretenimiento, ya que mantener a la audiencia prácticamente una hora delante del televisor no es nada fácil.

Pero anoche llegó el pero a toda esa trayectoria. Fue el director de una falsa historia sobre el Golpe de Estado del lunes 23 de febrero de 1981. Consiguió dos cosas: una audiencia récord durante la emisión y una difusión por redes sociales inédita. Hay dos bandos: a quienes les gustó el experimento y a quienes consideran que un tema tan sensible no podía ser el blanco de un programa de televisión.

Casi todo el mundo está de acuerdo en una cosa: es muy fácil manipular si los actores están perfectamente coordinados. Es decir, a lo largo de los días, cuando vemos un telediario, los periodistas de las diferentes cadenas cuentan su “verdad”; los periódicos y las radios también cuentan su “verdad”; y desde hace pocos años, con la creación de plataformas en internet capaces de transmitir información (las llamadas redes sociales, como Facebook, Twitter y Youtube), cada uno cuenta su “verdad”.

Por ejemplo: yo sigo a gente de los dos bandos de Venezuela (los pro-Maduro y los anti-Maduro). Por ambas partes hay acusaciones de que el otro lado está poniendo en peligro la democracia venezolana. Hay miles de fotos e imágenes de vídeo que aseguran que se produjo una paliza, un asesinato, un secuestro… y uno desde su casa lo puede mirar y darle fiabilidad… pero claro, se la pueden estar colando (como dijo Wyoming cuando Intereconomía alardeó de tener un vídeo de él insultando a una supuesta becaria… y al final era todo un montaje).

Yo nací el miércoles 15 de enero de 1986. Es decir, pese a ser de la generación de los 80 yo no viví ese 23-F (y aunque lo hubiese vivido, hubiese sido tan pequeño que no me acordaría de nada). Lo que parece claro, por lo que cuenta mi familia y gente con la que he podido hablar sobre este tema, es que fue un día de miedo (y no poco, sino de muchísimo miedo). ¿Es lícito crear una expectativa tan grande para esclarecer la verdad de aquella jornada y que luego todo fuera un cuento? Comprendo perfectamente que para aquellos que vivieron ese día así lo sea. Para mí lo más alarmante es lo que se decía al final de la emisión: han pasado 33 años y hasta al menos 2031 no se podrá conocer la verdad. La historia del reportaje es una posible teoría más de las que se han contando acerca de aquella fecha.

Estoy también de acuerdo con otra cosa: si este contenido lo hubiera emitido Telecinco y bajo la presentación de Jordi González, ¿qué hubiese pasado? ¿Hubiésemos asistido a un nuevo boicot a los anunciantes? No quiero decir con esto que haya que presionar a los que pagan sus anuncios en “Salvados” para que no vuelvan a financiar al programa, pero parece que a unos se les permite hacer unas cosas y a otros no. Y conste que es de agradecer que el programa dijera al final que era toda una mentira. ¿Os imagináis un telediario de Telemadrid, al final del mismo, diciendo que lo ofrecido a sus telespectadores ha sido una manipulación de cabo a rabo? No sé si el interés de Jordi Évole era lavarse las manos ante posibles pleitos si no reconocía la mentira, pero algo está muy claro: no hay medio de comunicación que reconozca difundir noticias falsas a menos que un juez le obligue a hacerlo.

La mentira está muy presente en la vida cotidiana. Uno mismo sobre su vida sabe lo que es cierto y falso, pero no puede evitar que los demás comenten y a veces salgan malinterpretaciones. Hasta el que intenta ser el más transparente es atacado con mentiras que, en muchas ocasiones debido a su repetición, acaban convirtiéndose en verdades inexplicablemente. Y del ejemplo que vivimos ayer no hemos sido los primeros en caer ni seremos los últimos, ya que hay antecedentes que se inventaron una historia para que la gente se la creyera y lo consiguieron.

Hay quien dice que toda la verdad la saben los que pertenecen al Club Bilderberg. Como la prensa no tiene acceso ni los asistentes sueltan prenda, seguramente todos los demás estamos más que manipulados a sus intereses…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: