Los modelos de partido

Este pasado fin de semana se han celebrado varios eventos políticos en España: en Vistalegre, Podemos ha reunido por primera vez a sus militantes para sentar las bases de la organización, y en varias Casas del Pueblo, el PSOE ha celebrado primarias para elegir a sus candidatos a las municipales y autonómicas del año que viene. E incluso si me apuráis, añadiría que el PP ha resuelto en Gijón su falta de liderazgo y ya tienen nuevo Presidente local.

Te puede gustar más un modelo que otro pero creo que el más novedoso es el de Podemos (y con esto no estoy diciendo que sea el mejor, sobre todo desde bajo el criterio de la eficacia). Antes de seguir con esta reflexión quiero decir una cosa: no me ha gustado nada ver a compañeros de mi partido poniendo en sus perfiles en redes sociales imágenes de mítines que celebramos los socialistas en esa misma plaza para criticar que Podemos no llenara el recinto. Puede que por cuestiones de imagen lo mejor que podía haber hecho la organización de Pablo Iglesias era haberse ido a un lugar más pequeño (y seguramente más barato, porque me imagino que el alquiler de ese local debe ser alto), pero no se puede equiparar, bajo mi punto de vista, un mitin (donde los militantes van a escuchar a los que hablan) que una asamblea abierta (como las que está haciendo Pedro Sánchez por todo el país, que habla con quien le plantea preguntas). Además, lamentablemente el PSOE lleva varios años sin convocar allí ese mitin por miedo a no llenarlo (yo tuve la ocasión de ir varias veces durante mis años en Madrid y era todo un espectáculo). Desconozco las condiciones en las que han viajado los militantes de Podemos (sobre todo si se han pagado ellos el viaje o no), pero es otro dato a tener en cuenta porque las agrupaciones del PSOE ponían su autobús y a nadie le costaba dinero viajar hasta Madrid. Encima el mitin era solamente una mañana (generalmente un domingo), no dos días enteros en Vistalegre como ha hecho Podemos (con lo cual hay que sumar el coste del alojamiento para quien no vive en Madrid). Por tanto, las comparaciones son odiosas y no me parece bien que se relacionaran ambas historias.

Retomando lo que estaba diciendo, Podemos está consiguiendo no solamente centrar la actualidad informativa (hoy mismamente dos programas de actualidad, como son Las Mañanas de Cuatro y Al Rojo Vivo, tenían a Pablo Iglesias y a Iñigo Errejón respectivamente), sino experimentando una nueva forma de hacer política (hay mucha gente que culpa del éxito de esta formación a los medios de comunicación, como si estos nunca hubieran beneficiado o apoyado a los partidos de toda la vida). Son nuevos y está claro que no tienen nada que perder (y sí mucho que ganar), pero ante todo no tienen miedo a probar, a investigar, a moverse, a crear un partido lo más abiertamente posible para que desde el cargo más importante hasta el militante de base que vive en el lugar más remoto del país se sienta identificado con el proyecto. La prensa ha intentado días antes hablar de división cuando yo lo que veo es que se han puesto sobre la mesa dos proyectos diferentes para dirigir la formación. Hay quien piensa que Podemos se arriesga a que se le cuelen personas que busquen su fin si sus ‘militantes’ son aquellos que se registran simplemente en una página web con no más datos que los que se aporta a Facebook o a Twitter cuando te metes por primera vez, pero hasta ahora parte de sus objetivos los han ido sacando adelante y lo considero todo un mérito (porque no es fácil crear un partido de la nada y conseguir representación en las instituciones). Hasta totalmente nuevo es su modelo de financiación (a través del crowfunding).

Veremos el porvenir que le espera al partido (porque tendrán sus movidas, como toda asociación en la que figuran humanos), pero han puesto sobre la mesa una manera de hacer política que no la podemos encontrar en otros partidos. Por su bien lo ideal es que no caigan en lo que se refiere a si estás conmigo o contra mí (es decir, solamente progresas y tendrás influencia internamente si eres de los míos): el PP (donde todos votan lo que diga su líder sin crítica alguna) es un ejemplo: en Asturias, la dirección regional decide un día destituir a la que estaba al frente en Gijón para imponer una gestora (que ha durado más de lo que estaba previsto hasta que han encontrado a un candidato de confianza de Cherines). ¿No sé supone que los militantes del PP de Gijón son lo suficiente mayorcitos para votar y elegir al mejor o se lo tienen que decir desde Manuel Pedregal?; el PSOE ha celebrado primarias, que aunque pueda parecer poco es un paso de gigante en nuestra organización. Es cierto que competir es complicado porque ya el conseguir los avales es una barrera difícil para que cualquier militante se pueda presentar a candidato (ya expliqué en otra entrada que los avales deberían desaparecer. Se deberían convocar unas elecciones internas con todos los candidatos que se quieran presentar y luego los dos más votados que fueran a una segunda vuelta, a menos que uno de ellos obtuviera en la primera votación más de la mitad de los votos). En Oviedo hemos tenido la oportunidad de elegir a nuestro candidato (y me alegro un montón por la victoria de Wenceslao. Lamento no haberme encontrado ayer en la ciudad para ejercer mi derecho a voto, pero a los militantes que nos encontramos en el exterior no se nos permitió hacerlo de ninguna manera), pero en Madrid (por poner un ejemplo) todos aquellos que han querido competir con Antonio Miguel Carmona y Tomás Gómez les ha sido imposible, con lo cual para hablar de realmente primarias en el PSOE nos queda mucho camino por recorrer (aun cuando repito que ha sido un gran paso todo lo que ha venido ocurriendo en el partido desde el desastre electoral del 25 de mayo). Otro capítulo aparte me llevaría hablar de las familias, de las corrientes y demás historias que acaban por juntar o separar a los compañeros ante un congreso, ante una lista electoral o lo que sea… IU y UPyD hablan también de que hacen primarias, pero el primero se ha quedado para mí totalmente fuera de juego con Podemos por intentar modernizar la coalición con la misma estructura y con las mismas actuaciones de siempre. En el caso del partido de Rosa Díez hemos podido ver todo lo ocurrido con Sosa Wagner. Es un partido personalista y se hace lo que diga la que fundó el partido, y si no te gusta, te vas o te echan. Y podría seguir hablando de otros partidos, pero tampoco me interesa extenderme mucho más. En resumidas cuentas, los tiempos cambian y la política tiene que cambiar. A mí no me atrae Podemos. Lo considero un partido populista y demagogo, cuyas propuestas políticas suenan bien pero no serían factibles. Ahora bien, el PP, el PSOE, IU, UPyD, Foro Asturias y otros tantos partidos también han recurrido al populismo y a la demagogia cuando les ha interesado, y ya ni hablemos de si sus programas electorales los cumplen o no cuando tienen responsabilidades de Gobierno.

Creo que todo tiene parte buena y mala, pero me gustaría imaginar que el PSOE volverá a ser el eje central del progreso de nuestro país (porque si el Estado está mal es porque el Partido Socialista sigue herido). Trabajemos por volver a ganarnos la confianza de la gente porque estoy seguro que aún se acuerdan de que los mejores años de España fueron bajo gobiernos socialistas. Volvamos a ilusionar y a ser la verdadera alternativa de izquierdas del país… 🙂

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