Vivir como piensas (segunda parte)

Voy con otro artículo al que me veo en la obligación de darle continuación. Creo que tod@s etiquetamos a la gente, y lo malo es que en muchas ocasiones esa identificación que hacemos la argumentamos con opiniones absurdas. Seguro que habréis visto la portada de hace unos días de ABC en la que aparece el Ministro de Finanzas de Grecia con su mujer. También estoy seguro que habréis visto otra imagen de Varoufakis viajando en clase turista en un avión mientras pega una cabezadita. ¿Cuál de las dos imágenes le hace ser más de izquierdas a este señor? Se me plantean estas cuestiones:

  1. ¿Es incompatible ser de izquierdas y tener la casa que te dé la gana (siempre y cuando la hayas pagado con tu dinero honradamente ganado, que no es supuestamente el caso, por ejemplo, del ático de Ignacio González en Estepona)?
  2. ¿Es incompatible ser de izquierdas y viajar en clase business en un avión (tarifa que desde luego resulta más cara que la de turista pero que permite más flexibilidad a la hora de cancelar y/o cambiar un billete, y seguro que a alguien como a Varoufakis el depender lo menos posible de los horarios de los vuelos comerciales es una ventaja para su trabajo en favor de los griegos. Por ejemplo, si está en Bruselas y la reunión se alarga, el ir en turista le obligaría a perder el avión y a coger el siguiente pagando un nuevo billete y sin que le reembolsen el que no ha podido coger. Ese dinero sería superior al que le hubiera costado ir en business desde el principio)?
  3. ¿Solamente pueden vivir como quieran l@s de derechas y l@s de izquierdas deben renunciar a llevar corbatas y trajes caros, a ganar mucho dinero y a salir a cenar a un restaurante?

En definitiva, creo que confundimos y mezclamos las cosas. Para empezar, uno cuando nace no elige la familia y ni siquiera el nombre con el que le llamarán los demás el resto de su vida (a menos que lo cambie); segundo, el mundo que nos ha tocado vivir es el que es. Nos domina un capitalismo salvaje que para alguien que se define de izquierdas es verdad que puede encontrar dificultades para justificar su modo de vida dentro de un entorno injusto e insolidario muchas veces. No obstante, lo que sí podemos hacer cada uno es intentar cambiar las cosas. Quizás ese avance sea lento y poco efectivo (uno solo no puede hacer nada, pero para eso está la política: para sumar a gente que piensa como tú en otro modelo de vida a llevar a cabo); tercero, y pidiendo permiso a Rubalcaba para cogerle una frase que repitió bastante en la última campaña electoral a las generales: “Si no vives como piensas, acabas pensando como vives“. En el artículo que os enlazo os explicaba que para mí hay unas líneas rojas de lo que significa ser ‘socialista’. ¿Se puede llevar a tus hijos a un centro privado siendo de izquierdas? ¿Se está deslegitimando el mensaje de un político que dice defender la educación pública cuando lleva a su hijos a centros privados?¿Solamente pueden ir los de derechas a centros privados y los de izquierdas a los públicos? Son preguntas que creo que tienen respuesta en la ideología de cada uno: a mí me parece mal llevar a los hijos a la privada porque creo que la educación no es solo saber sumar y escribir, sino que engloba una serie de cosas que termina por influenciar y crear la mentalidad de una persona. Cuando te rodeas de gente diferente (por razones económicas, sociales, políticas…) tu manera de ver las cosas será más abierta a si tu educación se ha limitado en niñ@s elegid@s por cumplir un determinado prototipo (aunque bueno, como en cualquier negocio, lo importante al fin al cabo es ganar dinero, así que para ese colegio de turno lo único importante será que la familia pague la escolarización de esa/e alumn@, independientemente del rendimiento escolar que después tenga).

Voy con un último ejemplo: la escritora y periodista Ángeles Caso ha decidido colaborar con ‘Somos Oviedo’, la marca de Podemos, Equo y otras organizaciones sociales en la capital de Asturias, de cara a las próximas elecciones municipales. Sinceramente, el estatus social de esta mujer me parece lo menos importante a criticar. He leído comentarios hacia ella totalmente absurdos (desde que no vende un libro y que por eso se mete a política hasta incluso que con lo bien que vivió y vive en un ambiente burgués no se explica esta decisión). Ya os voy adelantando una cosa: en mi boca o en mis textos olvidaros de ver críticas sobre la situación económica de cada uno (a menos que la fortuna que haya conseguido esa persona provenga de manera irregular, por supuesto). Parece incompatible para algun@s que l@s que somos de izquierdas no podamos reunirnos con la FADE y otras asociaciones empresariales o que el PP no pueda hacer lo mismo con los sindicatos (o que l@s que viven en la calle Uría son tod@s de derechas y en el extrarradio de Oviedo son del signo contrario).

En fin, y en resumidas cuentas: menos etiquetas y más argumentos sólidos (que se pueden hacer sin duda alguna…).

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