¡No a la tauromaquia!

Nunca antes había asistido a una manifestación contra las corridas de toros. Ayer en Gijón fue mi primera vez. Era una deuda que tenía pendiente conmigo mismo puesto que siempre he estado en contra de la celebración de ‘espectáculos’ en los que el maltrato animal es el atractivo de la fiesta. Creo que por suerte cada vez más gente se siente horrorizada con este tipo de eventos, pero no obstante queda todavía mucho por recorrer para terminar con la tauromaquia en este país y con la utilización de los animales para diferentes fines (circos, peleas…).

En mis estancias fuera de España es donde más me han preguntado acerca de mi opinión sobre los toros. Si hay algo como español que me da vergüenza es pensar que un estereotipo de este maravilloso país es terminar con la vida de un animal de la manera con la que se hace. Lamentablemente hay un sector de la población que se resiste a eliminar esta actividad, y aunque ha ido descendiendo el número de espectadores y de subvenciones, no hemos logrado terminar con esta barbarie. Por lo que leí se celebran cada año unos 3.000 festejos populares en los que se utilizan a unos 60.000 animales (la mayoría toros, vaquillas y becerros) para el ‘disfrute’ de los que asisten a estas fiestas. Cada comunidad autónoma decide cómo regula la protección a los animales (y los municipios deben cumplir lo que la normativa diga). A todo esto, este verano llevamos siete muertos por participar en la ‘guerra’ cuerpo a cuerpo con toros.

Me llama la atención que utilizan los que están a favor de la ‘fiesta nacional’. Unos dicen que para ser coherente debería dejar de comer carne. Yo no digo que no tengamos que matar al animal, sino que no se haga de esa manera. Y si a los pollos, cerdos y otros animales se acaba con sus vidas haciéndolos sufrir, me opongo igualmente a esa situación. El tema por el que me manifesté contra los toros es porque se hace un espectáculo sobre ello en un recinto público abierto a todos, y me parece tan indigno y bochornoso que no se puede permitir que la imagen de nuestro país sea la de que aquí aceptamos matar a un animal de esa forma. Tampoco me vale que me digan que iban a los toros diferentes dirigentes del PSOE, destacados izquierdistas (como el Ché Guevara) o artistas (como Picasso) para justificarme así que debería aceptarlos.

En septiembre volveremos a ver en Tordesillas la crueldad del Toro de la Vega, que quizás sea la cita más publicitada por los medios de comunicación. De nada han servido las quejas, las denuncias e incluso alternativas de diferentes artistas para eliminar esta lamentable ‘tradición’. ¿Es un tema de educación y/o de dinero o qué? ¿Hasta cuándo? 😦

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